miércoles, 28 de octubre de 2009

Cuidado flexible

Me pareció interesante ver ayer Tengo una pregunta para usted, tanto por algunas preguntas como por algunas respuestas. Además de escuhar con interés como los ciudadanos interpretan el papel de los sindicatos y de la patronal, me interesaron los temas en torno a la protección social, la jornada laboral, la flexibilidad y la conciliación del trabajo y la vida familiar.

Fran García de Córdoba contó cómo su mujer había sido despedida tras agotar su baja de maternidad. La causa declarada fue la crisis pero la causa subyacente, según el marido, fue una penalización por el embarazo. En una línea propositiva, Fran sugirió, para incorporar al mercado laboral a las mujeres entre 3o y 35 años con hijos -o que quieran tener hijos-, que la baja paternal sea igual de larga que la de la mujer y así eliminar la desigualdad estructural.

He elaborado recientemente junto con mi mujer Lise Rolandsen el informe Flexicurity and gender equality: advancing flexicarity policies in Denmark and Spain (Flexiseguridad e igualdad de género: avanzando en políticas de cuidado flexibles en Dinamarca y España), publicado por Estudios de Progreso, para la Fundación Alternativas. La idea era -y todavía es- mirar al modelo de flexiseguridad danés atendiendo a la dimensión de género. Queremos, entre otras cosas, recordar que la flexibilidad no se restringe al mercado laboral o, simplemente, al mercado, sino que debe consistir también en jornadas que faciliten la compatibilidad de la vida laboral y la vida privada. Mediante una política fiscal más elevada y mejores prestaciones sociales, el objetivo es reducir las dificultades que las mujeres encuentran para entrar e integrarse en el mercado laboral.

Resulta paradójico que se hable tanto de la reforma del mercado laboral y de cómo las familias están sufriendo las consecuencias de las crisis, pero no se diga nada de cómo se va a combatir la desigualdad laboral de la mujer -lo cual afecta seriamente, huelga decirlo, a la economía familiar. De ahí que sea fundamental llevar estas cuestiones al debate público.

domingo, 25 de octubre de 2009

Saw X

Seguí con curiosidad la noticia en 20 Minutos. La sexta parte de la conocida saga de terror Saw había sido clasificada X por el Ministerio de Cultura. Obviamente, Saw no destaca por su contendio erótico. Los criterios ministeriales le han adjudicado a la película la X por hacer apología de la violencia. Lo más surrealista del asunto es que el film podría exhibirse solamente en salas X, colándose entre la cartelera de cine porno.

Me costó ver (junto a otros familiares mayores de 18 años) un par de días las tres primeras partes de Saw en dvd durante unas navidades. La cuarta y la quinta las vi en el cine, siempre en fechas próximas a Halloween (no porque celebre Halloween, sino porque siempre se elige estratégicamente este día para su estreno). Las dos primeras (quizás la tercera) me gustaron bastante, mientras que las siguientes resultan un tanto repetitivas y muestran síntomas de que el esquema está bastante agotado. También es constatable la deriva gore y el aumento de escenas desagradables (de ésas que invitan a taparse levemente los ojos con las manos a más de la mitad de la sala). Con todo, pronto iré a ver la sexta.

Hablamos, claro, dentro del género de películas de terror. Las sagas ya parecían estar terminadas: ya no hay más Psicosis ni Pesadilla en Elm Street ni Viernes 13 ni siquiera Candyman (que no pasó de la segunda, creo). Además, Scream ya había demostrado, con su estilo paródico tan posmoderno, que las convenciones del género eran tan previsibles que, a veces, resultaban cómicas en lugar de dar miedo.



Con este panorama, llega Saw y nos presenta a un nuevo psicópata, el asesino del Puzzle, que crea situaciones en las que las personas se ven obligadas a matarse o, al menos mutilarse, para seguir viviendo. Aparte de un lígero contenido filosófico (los límites de la libertad de elección, la vida como algo doloroso, la supervivencia individual frente a la compasión por el otro, etc.) aliñado con muchas gotas de sangre, el divertimento (macabro) consiste en descubrir, al final, como el asesino del Puzzle ha colocado todas las piezas para demostrar lo previsible que es el comportamiento humano. Bueno, al menos es así en las dos primeras partes, luego también se demuestra que el film es previsible excepto, eso sí, el final.

Cuando leí la noticia en 20 Minutos (y al principio sólo la encontré en 20 Minutos), pensé que era parte de la promoción de la película, una manera de ocupar páginas en los periódicos y llegar al público de forma más eficaz que mediante los anuncios. Parecía que el propio asesino del Puzzle estaba moviendo las piezas para sobrevivir a la 6 parte y hacer una buena taquilla. Finalmente, la noticia es cierta y Buena Vista ha decidido aplazar el estreno para evitar que se estrenara sólo en salas X.

Como en las películas de Saw, el ministerio de Cultura cree que ha hecho la elección inteligente, pero el asesino del puzzle siempre demuestra que es él quien decide. Ahora se aplaza el estreno, Buena Vista "negociará" con el ministerio y la película volverá a las salas comerciales con una campaña publicitaria extaordinaria gracias al ministerio (tan contrario a la apología de la violencia). Saw 6 hará probablemente mejor taquilla que sus predecesoras y su asesino recibirá un nuevo aliento para regresar. Hasta el año que viene.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Contra Rafa Díez

Tras la detención de los miembros de la nueva Batasuna, muchos han visto con normalidad la detención de Otegui y otros se han sorprendido (o se han hecho los sorprendidos) por la de Rafa Díez. Sin embargo, algunos no han visto los peligros "reales" de Rafa Díez -hay que reconocer que otros, más sagaces, sí.

Si empezamos por el primer apellido, Díez, está claro que no suena cien por cien vasco, pero ahí está entre los detenidos: Díez. Lo peor llega con el nombre: Rafael. Muchos medios han optado por lo que en Lingüística se llama hipocorístico (palabra técnica empleada para designar la forma familiar de referirse a los nombres propios). A mí me ha sorprendido tanta crítica dirigida a "Rafa" llamándole Rafa, como si fuera un amigo o un colega que conocemos de toda la vida. Parece que los periodistas no han aprendido que con esta denominación le quitan peligro y lo presentan como una persona cercana.


Mucho más acertados están los periodistas de verdad (o de la verdad) como Pedro J. Ramírez. Él sí sabe expresarse: han sido detenidos Otegui y Usabiaga. Eso es. Resulta mejor acudir al segundo apellido, reconociblemente vasco, y mezclarlo con el primer apellido de Otegui (apellido además reconocible por pasar varias veces por la cárcel). La combinación de tanto apellido vasco suena de por sí peligrosa.

Garzón llevaba tiempo detrás de Rafa Díez. En enero de 2008 el magistrado de la Audiencia Nacional contaba ya con pruebas que vinculaban LAB con ANV, Batasuna, Askatasuna y Segi. Pero eso era entonces, ahora el gobierno ha decidido que el único interlocutor cualificado de la izquierda abertzale (que ha participado en todos los procesos de diálogo desde Argel en 1989) también es parte del entramado terrorista. Por eso, Rubalcaba debería recordar para hablar de quien fuera "uno de los representantes de la línea más posibilista de la izquierda abertzale", hay que llamarle Usabiaga y no Rafa Díez. Si no, se pueden levantar sospechas.

viernes, 2 de octubre de 2009

Subcomandante Marcos

Cuando el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) abandona la clandestinidad de la selva en 1994 y pasa a ocupar las portadas de los periódicos de todo el mundo, se crea un movimiento de solidaridad internacional que simpatiza con las reivindicaciones de los zapatistas.

Pronto sobresale la figura del Subcomandante Marcos, tanto por su carisma como por representar un nuevo modo de hablar sobre la política que influyó al entonces emergente movimiento antiglobalización.

Muchas cosas han pasado desde entonces. La popularidad y la visibilidad de los zapatistas son, sin lugar a dudas, menores, y la figura de Marcos es discutida -tanto entre sus ex-simpatizantes como entre los simpatizantes zapatistas que ponen el énfasis en los logros de las comunidades y se molestan por el protagonismo del líder y portavoz del EZLN.

Adriana Bolívar ha editado el último número de la revista "Discurso & Sociedad", dedicado al discurso político, bajo el título de "Análisis del discurso político: discurso populista, discursos alternativos y accidentes dicursivos". Yo he tenido la suerte de poder contribuir a dicho número con un análisis del discurso de Marcos en 2007, “Ni el centro ni la periferia”: La construcción del Tercer Espacio en los textos del Subcomandante Marcos.

La situación ha cambiado, sí; hay ciertamente lugar para decepciones; pero todavía estamos ante un nuevo tipo de discurso político que denuncia las desigualdades económicas y las injusticias sociales. La propuesta zapatista merece seguir siendo escuchada y, cómo no, analizada.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Cohesión social

En estas fechas previas a la presentación de los Presupuestos Generales del Estado, hemos escuchado decir a la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega: los presupuestos "reforzarán la cohesión social" porque son "realistas, rigurosos, equitativos" y han sido elaborados "pensando en los más perjudicados" por la crisis económica. Y a Rodríguez Zapatero: "La cohesión social, la estabilidad social y la paz social son fruto de una acción política, de un compromiso y de una sensibilidad que hemos llevado desde el primer momento de la crisis y que, por supuesto, vamos a garantizar hasta que volvamos a tener un periodo de recuperación".

Me han llamado la atención las alusiones a la cohesión social y la incorporación de dicha idea al discurso del PSOE. Hace un par de semanas participé precisamente en el congreo Las políticas de la cohesión social en Copenhague. Hace tiempo que la cohesión social dejó su componente socioeconómico y derivó hacia cuestiones identitarias. La cohesión social abandonó el sentido de inclusión de los más necesitados para reducir las diferencias entre clases sociales y se centró en mantener la cohesión nacional debido a los retos derivados de la llegada de inmigrantes. Así pues, la derecha se ha apropiado de la idea de cohesión social y la ha llevado al terreno de la unidad cultural. En España, el Partido Popular ha realizado un discurso similar aplicado a la cohesión territorial y en defensa de la unidad de España -la desigualdad no se produciría así entre las clases sociales y sus rentas, sino entre las Comunidades Autónomas y sus ventajas fiscales.

La vuelta de la cohesión social a las políticas redistributivas es positivo, aunque se deba a que la crisis económica ha evidenciado las desigualdades económicas y el fuerte impacto sobre las clases medias y bajas. El único problema es que resulta muy difícil ver en qué medida la subida de impuestos anunciada (la subida del IVA, el endurecimiento de la fiscalidad de las rentas de ahorro y el rechazo a modificar la tributación de las Sicav -las sociedades de inversión de los grandes patrimonios) incrementa la cohesión social. Estamos, más bien, ante una manera de incrementar los ingresos del Estado para reducir el gasto público que poco tiene que ver con las políticas sociales.

martes, 15 de septiembre de 2009

Elecciones en Noruega

Hace un par de semanas las encuestas apuntaban hacia una posible victoria de la derecha en Noruega y una derrota, por tanto, del gobierno de coalición entre socialdemócratas y ecologistas. La semana pasada coincidí con una colega noruega y le pregunté cómo veía la probable llegada al poder de los liberales-conservadores y la extrema derecha. Su respuesta me sorprendió positivamente: "La cosa está muy igualada. Yo creo que el gobierno actual va a salir reelegido".

Así ha sido. El primer ministro Jens Stoltenberg ha salido victorioso de nuevo, avalado por su gestión: la crisis apenas ha afectado a Noruega y la tasa de desempleo es la más baja de Europa. En principio, es suficientemente llamativo que sea la primera vez en los últimos 16 años que un primer ministro resulta reelegido. Pero lo realmente destacable es que el gobierno noruego sigue siendo el único gobierno nórdico de izquierdas -en Dinamarca, Suecia y Finlandia gobiernan los liberal-conservadores.

El caso noruego es bastante curioso. Para arrebatar el poder al gobierno liberal-conservador, el partido socialdemócrata y el partido verde -en realidad, un partido similar a Izquierda Unida en España- deciden, con un gran apoyo social, presentar una alternativa conjunta. El partido socialdemócrata renunció al lenguaje socioliberal y recuperó los valores socialdemócratas clásicos. Los electores han mostrado su aprobación a un modelo político más claramente de izquierdas -si bien es cierto que los Verdes han perdido fuerza electoral en esta última convocatoria.

La derecha también se ha ido posicionando ideológicamente, en el peor de los sentidos. El partido de extrema derecha continúa subiendo -no tanto como se esperaba-, pero fracasa en su intención de seguir el modelo danés: convertirse en un partido de apoyo al gobierno conservador-liberal. Aunque el resultado no ha sido el esperado, las ideas de la extrema derecha sobre las políticas de inmigración -en concreto de asilo- y sobre la bajada de impuestos han impregnado y condicionado el debate.

En tiempos en los que se supone que la ideología está ausente, las diferencias entre izquierda y derecha se han hecho más nítidas en Noruega. Ahora, en Dinamarca los socialdemócratas y los Verdes tratan de repetir la fórmula noruega y derrotar al gobierno conservador-liberal y a la nefasta influencia que la extrema derecha ha tenido durante estos años. Todavía hay espacio, afortunadamente, para el desacuerdo político y alternativas que no se conforman con reproducir el modelo neoliberal.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Documental y manipulación

En la Mostra de Venecia, han coincido las presentaciones de las nuevas películas de Michael Moore y de Oliver Stone. El primero denuncia los excesos del capitalismo y el segundo da testimonio de los cambios políticos en América Latina encabezados por Hugo Chávez.

Viendo Días de Cine, me llama la atención el modo en que estas películas son valoradas por la crítica. Ya en El País, se incidía en lo caro que resulta entrevistar a Michael Moore. De este modo, se desprestigia al mensajero -Michale Moore- por capitalista y, de paso, el mensaje -su película Capitalism: a love story-, que es una crítica al capitalismo. Tras la censura a los honorarios de Moore, hemos de asumir que se oculta la premisa de que sólo está bien cobrar 2.000 euros por entrevista si eres un capitalista. O que sólo puedes ser anticapitalista si cobras menos de 2.000 euros. Supongo.



Con todo lo más común, es atacar al punto de vista del director: "El envoltorio [es] entretenido pero peligroso. Deja demasiadas puertas abiertas a la manipulación". Espero que el comentarista no entre por todas las puertas. Yo siempre he valorado como positivo que una película abra puertas -eso sí, no cuando todas ellas llevan al mismo camino. Afirmar que Moore es un manipulador es, cuanto menos extraño. Frente al carácter aparentemente objetivo e impersonal del documental, Moore asume la primera persona y se convierte en narrador y actor principal de la historia. No manipula ni más ni menos que un ensayista o un tertuliano. Un periodista de la COPE -o de la SER- no manipula, sino que opina.

Con independencia de lo que cobre -que seguro que es mucho-, Moore pone las cartas encima de la mesa y habla de temas que no son tan comunes -por mucho que la prensa insista en tildarlos de obvios. No imagino que El Mundo haya dedicado muchas páginas de su periódico a denunciar la codicia de Wall Street, como hace Moore. Mi impresión es que cada vez es más difícil documentar la ideología -esto es, hacer visibles algunos de los principios ideológicos. No porque éstos no existan sino porque las criticas son presentadas como maniqueas, manipuladoras, simplistas o partidistas. Y eso que manipular es rentable y se puede ganar 2.000 euros por entrevista. Pronto, la manipulación empezará a cotizar en bolsa. ¿O acaso lo hace ya?


miércoles, 9 de septiembre de 2009

Flexiseguridad y crisis

En el número de verano de "El Noticiero de las ideas" publiqué un artículo sobre la flexiseguridad, que ahora se puede encontrar en la edición electrónica de la revista.

La socialdemocracia, liderada entonces por Poul Nyrup Rasmussen, modificó parte de su ideario tradicional y flexibilizó el mercado laboral para lograr una mayor competitividad y adaptarse a las necesidades del mercado. Pero, por otro lado, la socialdemocracia mantuvo dos principios básicos: la intervención del Estado y las políticas redistributivas - financiadas, en gran medida, por los impuestos.

Me parecía interesante destacar estas dos dimensiones debido al modo en que las fuerzas conservadoras han interpretado el concepto de flexiseguridad. Para el Partido Popular y la CEOE, la flexiseguiridad se trata solamente de flexibilizar el mercado laboral -llevada hasta el extremo del despido libre. Muy poco, o más bien nada, se dice de las mejoras sociales o el modo en que se va a implementar la seguridad. De ahí que los sindicatos desconfíen de la posible aplicación de la flexiseguridad, entendida sólo como recorte de derechos laborales.

El gobierno muestra políticas contradictorias: suprime el impuesto sobre el Patrimonio y posteriormente propone la subida de impuestos, quedando dudas de cuál es el modelo social y redistributivo al que aspira - la ayuda temporal de 420 euros a los desempleados parece bastante limitada.

Más dudas quedan sobre el modelo social del Partido Popular, contrario a cualquier subida de los impuestos o a la intervención del Estado. O quizás sea ése su modelo (no) social.

domingo, 28 de junio de 2009

Golpe de Estado

"Un retroceso para la democracia". Así ha definido el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, el golpe de Estado en Honduras. Elena Valenciano, responsable de Relaciones Internacionales del PSOE, ha dicho que los golpes de Estado forman parte del pasado. La condena firme por parte de las instituciones latinoamericanas y europeas debería cerrar el espacio de las ambigüedades. Sin embargo, la cobertura mediática resulta un tanto inquietante, al menos, en algunos aspectos.

Se insiste en la ilegitimidad de las acciones de Manuel Zelaya. El presidente de Honduras había convocado para este domingo un referéndum para reformar la constitución (incluyendo su reelección electoral). El Parlamento, el Tribunal Supremo Electoral y el Ejército consideran que se trata de un referéndum ilegal. Se inicia así un pulso entre el presidente y el Ejército.



Como el presidente mantuvo la voluntad de realizar la consulta popular, el Tribunal Supremo pidió el arresto de Manuel Zelaya y el ejército le expulsa. No faltan voces que quieren reducir el tono del golpe de Estado apelando a una supuesta legalidad basada en que Zelaya no actuaba realmente de forma democrática porque actuaba contra las instituciones. Estas voces se alimentan de las críticas de la oposición que acusaban a Zelaya de ser un nuevo Chávez y querer prolongarse en el poder. Recordando el vídeo en el que Jaime Bayly describe, entre insultos, a Zelaya (que, según él, ha cedido el gobierno a Chávez), se puede apreciar el fuerte conflicto ideológico que se está desatando en América Latina.

En los días previos al golpe, la oposición había presentado una moción y Ramón Velázquez, de la Democracia Cristiana, afirmó que Zelaya desafiaba "a los órganos jurisdiccionales, al no acatar las resoluciones y fallos dictados, lo cual menoscaba el estado de derecho en que vivimos". La izquierda argumentaba que se trataba de inhabilitar al presidente e iniciar un golpe de Estado. La oposición lo negó y Rigoberto Chang, del Partido Nacional, aseguró que ningún parlamentario quería "un golpe de Estado, porque eso sería un grave retroceso para Honduras".



Ahora que el golpe ya es efectivo sabemos algo con seguridad: los medios nos llevan bombardeando durante años sobre la deriva dictatorial de Hugo Chávez y otros presidentes y nos hacen olvidar quiénes son los que se oponen al proyecto de Chávez y cómo lo hacen. Quienes han estado acusando a Zelaya de anti-democrático deben elegir en este momento crítico su modelo de democracia. Si continúan hablando de la ilegalidad de Zelaya para justificar el golpe, quedarán ya pocas dudas de qué hablan cuando hablan de democracia.

Una pequeña pregunta para terminar. Si detrás de Zelaya está el "puticlub" de Chávez, ¿quién está detrás del golpe?

jueves, 25 de junio de 2009

Hablamos de política

Esta semana me han ocurrido dos pequeñas anécdotas que me han llevado a pensar en cuándo y cómo hablamos de política. Quitando las ocasiones en las que una persona (y ocurre muy a menudo) no habla de política porque no le interesa, en otras ocasiones algunos eluden hablar de política para evitar discrepancias y en otras, se puede eludir hablar políticamente asumiendo, sin saberlo, un discurso político. Me explico.

Estaba escribiendo junto con una colega un artículo. Tras enviarle una de las partes que yo había escrito, recibí el siguiente comentario: "Estoy de acuerdo pero creo que es demasiado subjetivo". La subjetividad no era otra que haber calificado de "ultraderecha" al partido de ultraderecha danés. Sustituí el término por "partido populista de derecha radical", coloqué una cita al lado y listo. Pero aun así me quede preguntándome qué tiene de subjetivo llamar de ultraderecha a un partido islamofóbico que defiende la completa asimilación de los inmigrantes a los "valores daneses".

Mi impresión es que se empieza a extender la idea de que la extrema derecha no es extrema (muchos daneses la votan, está en el parlamento y apoya el gobierno) y a este paso no va a ser ni derecha. Para poder convivir con ello, quizás sea mejor pensar que no es tan extrema y es parte del sistema. Por eso, decía que hay gente que no quiere hablar políticamente (decir ultraderecha es algo subjetivo, una opinión política) pero terminan por asumir un discurso político bastante peligroso. No parece muy recomendable normalizar los principios de la ultraderecha y menos cuando otros partidos tratan de amoldar su discurso en temas como la inmigración para obtener más votos.


Por eso me resultó tan llamativo escuchar a alguien hablar claro y alto de política en un contexto aparentemente poco político. En el hospital, una matrona se encargó de enseñarnos las instalaciones a un grupo de futuros padres. Al empezar, la matrona se lamentó de la falta de habitaciones y el progresivo deterioro de los locales. La causa, según dijo, era la política de recortes del gobierno liberal con apoyo de la extrema derecha. Su comentario no fue aplaudido (probablemente no faltan votantes de ambos partidos en el local) y fue seguido por un místico silencio. Pero a mí me gustó oírlo. La mujer habló políticamente de un tema como la gestión de hospitales que, cada vez más, se presenta como algo despolitizado.

No es, pues, mala idea hablar de política ni encontrar los nombres adecuados para las ideas y prácticas que cada día vivimos. La política tiene consecuencias en la vida cotidiana. Ahora lo sabe un pequeño grupo de futuros padres (y ojalá que, en el futuro, también lo sepan sus hijos).

lunes, 22 de junio de 2009

Sastre y la política

Nuevo atentado de ETA y nuevas reacciones políticas y mediáticas. El entorno de la izquierda abertzale sigue con la misma posición que siempre y se niega a condenar el atentado. Los argumentos son los de siempre: el conflicto político, la inutilidad de condenar en abstracto, etc. Lo que más me choca (y no es porque sea nuevo) es que la izquierda abertzale ve dificultades para alcanzar el proceso de paz en la actitud del gobierno y no ve ninguna (al menos que yo haya notado) en el hecho de que ETA siga matando.

Para contar esto (hay un conflicto político en Euskadi y eludo hablar de atentados), Alfonso Sastre, que se presentó a las elecciones europeas con Iniciativa Internacionalista, ha publicado "La prosa y la política" en Gara. El texto de Sastre no carece de interés cuando habla de lo que sabe (al menos antes, Sastre se nombraba en Secundaria y se estudiaba en la Universidad como uno de los dramaturgos más importantes durante la dictadura, junto con Buero Vallejo). La reflexión de Sastre sobre la narración al servicio de la verdad (otra cosa es qué verdad) es interesante, al igual que la reivindicación de "una prosa capaz de fundar y difundir las ideas de la justicia pendiente y de reclamar nuestras libertades, individuales y sociales".

Comparto el interés de Sastre por lo que llama "cuestiones semánticas" pero no sus verdades concretas sobre el País Vasco. Y debido al interés semántico no ha dejado de sorprenderme como se está (mal)usando el texto de Sastre.

En "La prosa y la política", Sastre nos cuenta que Iturgaiz expresó su deseo de que los votantes de Iniciativa Internacionalista fueran fumigados y se muestra preocupado por los medios más contundentes para luchar contra el terrorismo (anunciados por Patxi López). Literalmente, Sastre pinta así de negro un panórama resultante de la combinación de Iturgaiz y la mayor contundencia: "De ser así, Dios nos coja confesados, porque nos esperarían y amenazarían tiempos de mucho dolor en lugar de la paz, que nunca se conseguirá, evidentemente, si lo que deciden ustedes es aniquilar a una parte mayor o menor de nosotros en esas nuevas cámaras de gas inspiradas por ese personajillo, Iturgaiz. Entonces, ¡pobres de nosotros, pero también de ustedes!".

A partir de ahí los despropósitos. Los medios de comunicación "convierten" estas palabras en amenazas, los políticos piden la ilegalización del partido de Sastre y Manos Limpias lo denuncian por supuestas amenazas. Según El Mundo, se trata de lanzar una advertencia al lehendakari: o se abre una "negociación" o se aproximarán "tiempos de mucho dolor en lugar de paz". Si comparamos la cita (con su entrecomillado oportuno) de El Mundo con la original de Sastre, vemos que lo hipotético (lo que tiene de probabilidad) en palabras de Sastre, se convierte en una condición para El Mundo (si no hay negociación, la consecuencia será el dolor).

El abuso de la cita de Sastre puede ser mayor. Pablo Sebastián, desde Estrella Digital, no quiere perder la oportunidad para mostrar cómo ETA está chantajeando a Zapatero. Dice Sebastián que Sastre dice que "vendrán tiempos de mucho dolor, en vez de paz", lo cual interpreta como "Toda una amenaza y advertencia con las que se exige a Zapatero y su Gobierno el regreso a la mesa de negociación". Cuando uno utiliza las comillas, se espera, al menos, que cite literalmente y que no se invente un verbo (como hace Sebastián).

Hacen falta, efectivamente, narrativas para buscar la verdad. Un atentado de ETA sigue siendo lamentable y condenable. Igualmente triste es que, pasadas las elecciones, la izquierda abertzale juegue al yo-no-condeno para que los partidos políticos le pidan el tú-condena y, entre unos y otros, se aleja (más todavía) cualquier escenario de paz. Dentro de este marco, se impide narrar otras alternativas que crean en un espacio político compartido (con condenas y sin exclusiones).

martes, 16 de junio de 2009

El follonero y Otegi

Por lo general, siempre encuentro divertido Salvados, el programa de Jordi Évole, el Follonero, en la Sexta. Me gusta, especialmente, lo que tiene de provocador cuando expone a personas (principalmente políticos) habituadas a los medios a situaciones y entrevistas poco convencionales. Algunos aprovechan para mostrar un lado más amable y otros para decir lo que piensan. En la entrevista del Follonero con Otegi ocurrieron ambas cosas.

La cobertura mediática nacional de Iniciativa Internacionalista, el partido de Alfonso Sastre respaldado por Otegi, se perdió en los momentos en que se supo que no se iba a ilegalizar. No es que fuera el único partido silenciado pero sí que era relevante que un partido abertzale volviera a concurrir a las elecciones. El Follonero (si bien con las elecciones ya terminadas) visitó a Otegi en su ambiente, con un auditorio repleto, y reflejó el ambiente hermético y desconfiado que caracteriza a la izquierda abertzale.

El Follonero estuvo bien con sus referencias al tradicionalismo, a las televisiones españolas, a las causas, a Clemente, a Eurovisión y Otegi estuvo simpático, defendiendo sus puntos de vista y sonriendo para evitar contestar cuando sus comentarios hubieran desentonado con el desenfado del Follonero. No se consiguió el objetivo de conseguir una condena de la violencia por parte de Otegi. Batasuna nunca condenará la violencia porque si lo hiciera, reconocería que es la causa que impide el proceso de paz y no una consecuencia de la represión del Estado español (que conste que me limito a seguir la lógica abertzale, por si acaso). Pero el Follonero estuvo divertido e irreverente apelando al sentido común (y no tanto a los discursos políticos). Quedó bien claro por qué el inmovilismo ideológico seguirá impidiendo cualquier avance hacia un entendimiento en el País Vasco. Quedó claro que en el lenguaje de "un militante de izquierdas independentista" términos como la "cultura democrática" o "la manera civilizada" se basan en ideas abstractas cuya definición depende de una sola parte.



Igual de interesante fue el ejercicio de mostrar la entrevista a Montserrat Domínguez y Luis María Ansón. Podría sorprender que Ansón se mostrara tan positivo pero, en su favor, hay que decir que siempre se ha mostrado favorable a la libertad de expresión y criticó el cierre de Egin (al igual que defendió a Jiménez Losantos y Pedro J. Ramírez). Lo más significativo de la mirada periodística progresista de Domínguez fue su conclusión: "yo no emitiría la entrevista". La periodista acusó al Follonero de dar cancha a Otegi ("hacerle el caldo gordo"). Habrá que suponer que Domínguez considera que los televidentes son incapaces de tener una opinión formada o simplemente piensa que el papel de los medios es condicionar a la gente. Todavía no veo el problema de que Otegi pareciera simpático en la entrevista. A mí me parece que se conserva bastante bien a sus 50 años (con algunos de ellos en la cárcel y 3 años más joven que Rajoy) y no por eso comparto sus ideas. Es más, prefiero su estilo de camiseta y chaqueta que el de traje de la mayoría de los políticos varones. Pero quizás no debería seguir para no hacerle más caldo gordo...

No es que el Follonero se encargara de poner a cada uno en su lugar, sino que cada uno se puso en su lugar. El periódico Gara ha aprovechado la actitud de Montserrat Domínguez para hablar de los "golpes psicológicos" del Estado follonero de Rubalcaba. Denuncian las últimas detenciones y que se quiera censurar a Otegi porque quedaba "bien". Lo que pasa es que Otegi no quedaba bien. Simplemente no quedaba mal. Como diría el Follonero, demasiada cabezonería.

viernes, 12 de junio de 2009

Ultra estrella y derecha

Se habla mucho últimamente de los partidos de ultraderecha tras las elecciones europeas y se busca explicaciones en el euroescepticismo o en la alta abstención. Lo cierto es, al menos en Dinamarca, que la ultraderecha obtiene excelentes resultados en las elecciones nacionales y que el euroesceptismo se combina con otros valores, como el nacionalimo y la xenofobia, que son igualmente eficaces en cualquier convocatoria electoral.

El Partido Popular Danés fue el cuarto partido más votado y obtuvo un muy buen resultado. Pero lo realmente espectacular es que su principal candidato Morten Messerschmidt fue el candidato más votado (las listas son abiertas) con un total de 284.258 votos personales. Una cifra sólo superada en las elecciones europeas en 2004 por Poul Nyrup Rassmusen, que fue primer ministro. Como viene siendo habitual en la política, los éxitos de los partidos no pueden disociarse de los éxitos de sus líderes. Esto se aplica también a la ultraderecha.

Morten Messerschmidt es un joven y carismático político de 28 años. Se encuentra en el límite donde estrella de la política y estrella de la televisión confluyen (lo cual no quiere decir que sea todo glamour, ya que ha protagonizado varios episodios de estrella de la serie B). A lo largo de su carrera política ha desempeñado un papel activo en la definición de la política europea de su partido, basándose en dos premisas: no más poder a Bruselas (todo el poder para Dinamarca) y no a Turquía (ni a los musulmanes).

El joven político, que ya fue condenado por violar la ley contra el racismo, sostiene que "el Islam es una cultura que concibe a su gente como esclavos". Con afirmaciones tan gruesas, cuyo objetivo siempre es apelar a la sensibilidad ultradanesa, se ha ido construido su perfil político, inspirado por su mentor Mogens Camre. Su campaña electoral se presentó con el eslogan: "Devolvednos a Dinamarca". Y a pesar de que sus carteles electorales han sido modificados por espontáneos que le añadían el típico bigote hitleriano, los votantes le han respaldado.

Han respaldado al político y al personaje. Porque Messerschmidt salta a la fama a través del Gran Hermano danés. Nace así la estrella mediática que entra en serio peligro unos años más tarde a causa de un episodio que no quedó muy claro. Se acusó a Messerschmidt de cantar canciones nazis y de reproducir el saludo nazi en una celebración en Tivoli (el parque de atracciones de Copenhague). Quedó tocado pero no tardó en recuperarse. Su noviazgo con la cantante Dot Wessman, de 50 años, mantiene la fama del político. Tan emotivo romance da sus frutos musicales en uno de los episodios más surrealistas de la navidad: un disco con villancicos en distintos idiomas interpretados por la feliz pareja. Las imágenes del dueto no tienen precio.

Con todo, uno podría seguir preguntándose por qué la extrema derecha es tan popular. Quizás sería más relevante preguntarse por qué la extrema derecha ha dejado de considerarse extrema derecha en muchos medios. Y aún más relevante sería interpretar por qué los votos al Partido Popular Danés no provienen ya sólo de los desencantados con la socialdemocracia sino también de los partidos liberales y conservadores. Ya van siendo muchas las concesiones del gobierno liberal-conservador a la ultraderecha (que apoya la coalición en el poder).

Pero el mayor pragmatismo no debe hacernos olvidar que la extrema derecha sigue siendo extrema. Messerschmidt aspiraba a incluir su partido en el grupo formado por los escépticos europeos y antifederalistas (encabezados por los conservadores británicos). Pero éstos han insinuado que no están dispuestos a acoger un partido de ultraderecha como parte de la formación. Así que volverán a ocupar su lugar con los partidos de extrema derecha. Será por eso que querrán que la Unión Europea les devuelva Dinamarca.

lunes, 8 de junio de 2009

UE, desde Dinamarca

En Dinamarca las elecciones europeas sirven para elegir a 13 diputados y, como en tantos otros sitios, para permitir que todos los partidos (incluso los que han perdido) se sientan ganadores. Sin embargo, ayer hubo un claro perdedor: el Movimiento de Junio contra la Unión Europea, que se quedaron fuera y anunciaron su disolución.

El otro partido anti-europeo, el Movimiento Popular contra la Unión Europea, obtuvo un mejor resultado con 1 escaño (subiendo un 2%). La izquierda antieuropea va gradualmente perdiendo peso en Dinamarca y se va aceptando que el marco europeo es un escenario más para hacer política. Lo cierto es que durante la campaña resultaba difícil distinguir el discurso antieuropeo de la izquierda del de la ultraderecha. La fuerte oposición al "monstruo burocrático que roba el poder al pueblo danés" se encuentra a ambos lados y, a la vista de los resultados, los electores han pensado que es mejor entregar su confianza a la extrema derecha. El Partido Popular Danés obtiene 2 escaños (con un espectacular aumento del 8,5%). El nacionalismo y la oposición a una posible adhesión de Turquía (y a todo lo que suene a musulman) siguen siendo las principales bazas de este partido.

Los partidos en el gobierno experimentaron ligeras subidas pero se quedaron muy lejos de obtener un buen resultado. Los liberales subieron un 0,8%, por lo que repitieron resultado electoral (3 escaños) y quedaron por debajo del partido socialdemócrata. Todo ello a pesar de contar con uno de sus líderes carismáticos como cabeza de lista y con un famoso presentador de telediarios. Peor fue para los conservadores. Con una subida del 1,8% se quedaron en 1 escaño. Un resultado escaso si se piensa que el candidato fue el vicepresidente y ministro de economía hasta hace bien poco. Ambos partidos se apoyaron en el renovado euroescepticismo liberal-conservador, esto es, en poner el énfasis en los intereses nacionales y anteponerlos a las políticas de cooperación europea.

En el bloque de izquierdas, el resultado más exitoso ha sido obtenido por el partido a la izquierda de la socialdemocracia, el Partido Socialista Popular, que ha conseguido 2 escaños (subiendo un 7,9%) y se ha convertido en el tercer partido más votado. Un discurso nítidamente verde, combinado con una agenda europea, y el tirón electoral de la principal candidata y del líder del partido. El partido socio-liberal, el único que se atreve a decir que Dinamarca tiene que abandonar las excepciones en materia europea y marcadamente pro-europeísta, retrocede un 2,1% y se queda sin ningún representante.

Los resultados de los socialdemócratas son más ambivalentes. Por un lado, son el partido más votado y obtienen 4 escaños (1 menos que en 2004), pero, por otro, pierden un 11,1% de votos. La explicación más obvia es que en las elecciones anteriores se presentó el anterior primer ministro, Poul Nyrup, que obtuvo más de 400.000 votos personales. Repetir el mismo resultado electoral hubiera sido imposible. Con todo, el Partido Socialdemócrata vuelve a mostrar sus dificultades para distanciarse con claridad del partido liberal.


En una noche en la que (casi) todos habían ganado algo, siempre hay espacio para la derrota. Poul Nyrup esperaba en Bruselas los resultados para saber si el partido socialdemócrata europeo iba a proponer su candidatura para presidente de la Comisión. Los malos resultados del centro-izquierda apuntan a que el conservador Durao Barroso (aunque paradójicamente contaba con el apoyo de Zapatero) renovará su mandato. Es sólo un recordatorio de una Europa cada vez más conservadora, en los gobiernos y en el Parlamento, y de la dificultad de articular una alternativa más social que pase por la izquierda.

lunes, 1 de junio de 2009

La muerte de Superman

El viernes pasado, Iván Lira publicaba la siguiente imagen sobre Superman en Rebelión. Lira recupera una de las viñetas del cómic La muerte de Superman, publicado en 1993. Según esta reinterpretación, Superman (también llamado "el héroe del Imperio" y "el capitalista de acero") muere a causa de la crisis. La imagen simboliza bien la crisis de un sistema, presentado hasta hace bien poco como un sistema efectivo y sin fisuras, y la crisis de un superhéroe, caracterizado por su perfección y por la defensa de un mundo ideal (que Lira identifica con el imperio).

Pero Superman, mucho antes de entrar en crisis, nace en una sociedad en crisis. Cuando en 1938 se pública el primer cómic (adquirido hace no mucho por el bateria de System of Down por el módico precio de 317,200 dólares) en Action Comics con un poderoso Superman levantando un coche con sus brazos, el héroe invencible contrastaba con la endeble personalidad de Clark Kent.

El sociólogo Harry Brod recuerda que en sus inicios Superman es, en realidad, un inmigrante irregular, que llega al mundo (a Estados Unidos) desde el exterior y tiene que aprender las normas y los comportamientos sociales. De hecho, la creación de Clark Kent refleja el triunfo del modelo de asimilación: Kent renuncia a todo aquello que le hace diferente (oculta sus poderes), se comporta con torpeza y timidez y es incapaz de lograr el éxito. Por otra parte, Superman asume los valores (idealizados) de la justicia. Aunque sea paradójico que la sociedad no pueda reconocer a Superman como ciudadano (sólo a Kent), Superman pasará a encarnar los principios defendidos por la sociedad norteamericana.

La figura de Superman recoge algunos elementos de interés (el orígen traumático y los conflictos derivados de la doble identidad) que servirán de modelo para muchos otros superhéroes. Sin embargo, estos aspectos no consiguen evitar que el personaje invencible quede inserto en una dinámica simplista entre el Bien y el Mal, muy acorde con los tiempos de la Guerra Fría.

La asunción de un modelo complejo, con una distinción menos nítida entre el Bien y el Mal, ha favorecido a algunos superhéroes (con Batman a la cabeza) y perjudicado a otros (especialmente a Superman). La última versión cinematográfica de Superman formula explícitamente la pregunta de si el mundo realmente necesita a Superman. El poco éxito en taquilla y la simpleza inmaculada que mantiene Superman (y Kent) no dejan lugar a dudas sobre la respuesta.

La muerte de Superman no es el único síntoma de esta crisis. Kingdom Come, publicado en 1996, es el cómic que mejor ha sabido reflejar este cambio de valores. En él, se produce un enfrentamiento entre héroes tradicionales, liderados por Superman, y los nuevos héroes (más amorales e irresponsables). En este enfrentamiento, Batman se desmarca del idealismo de Superman y del plan de imponer su voluntad sobre los débiles y crea un tercer grupo. No hay lugar para un Superman que intenta imponer lo ideal sobre lo real (negando su complejidad y matices).

Ivan Lirá, al asociar la muerte del capitalismo con la de Superman, evidencia que la crisis, entendida en un sentido amplio y no sólo financiero, ya había mostrado síntomas con anterioridad. Cuando la sociedad ya no encuentra en la imagen del superhéroe los valores idealizados que la sociedad anhela (y que deben ser protegidos por el superhéroe), estamos ante una sociedad con otros valores o necesitada de otros superhéroes. Y Superman y el mundo que quiso salvar están (o siguen) en crisis.

sábado, 30 de mayo de 2009

Monarquía e igualdad

Coincidiendo con las elecciones europeas, los ciudadanos daneses podrán votar si desean la igualdad de sucesión al trono y que, de esta manera, desaparezca la preferencia del varón en la sucesión. A diferencia de lo que ocurre en España (en el caso de que la monarquía perviva para entonces), la reforma no parece muy urgente, ya que el primogénito que ha de sustituir al actual príncipe Frederik es un varón, Christian. Así que estamos hablando de una ley que entraría en vigor en unos ochenta años en el caso de que Christian tuviera una hija como primogénita (y en el caso de que la monarquía perviva para entonces).

No se trata tanto de que la monarquía sea incompatible con la democracia (en varíos países, ha demostrado ser compatible con la democracia y con sistemas no democráticos) sino de que los valores que sustentan la monarquía son incompatibles con los valores democráticos. La monarquía danesa es apoyada casi sin fisuras por la sociedad danesa y la reina y los príncipes (y las princesas y ex-princesa) han sabido acomodarse a los nuevos tiempos de la monarquía mediática: presencia en los Juegos Olímpicos, en galas benéficas, en conciertos de rock, además de participar en fundaciones caritativas, ser iconos de moda clásica y moderna, aplaudir a la selección de turno cuando está en la final y mostrar sus avances en el entrenamiento militar.


En esta confusión entre lo democrático y lo (post)moderno, la monarquía quiere asumir la igualdad para adaptarse a los nuevos tiempos. La inclusión de la igualdad de género como valor monárquico sólo evidencia, en realidad, la carencia democrática sobre la que se constituye: la falta de igualdad y el mantenimiento de los privilegios.

El gobierno ha lanzado una campaña, totalmente errónea en su mensaje, en la que se relaciona la evolución de los derechos de la mujer con la aceptación de la igualdad a la sucesión al trono. El hecho de tener una reina primogénita es un avance para la lucha de las mujeres y la lucha de las mujeres se reduce a un cambio de mentalidad de la élite (de un grupo de privilegiados). El anuncio ha sido criticado, así como la convocatoria de un referéndum cuyo fin no es elegir sino dar el visto bueno a una respuesta decidida de antemano.

La reforma se aprobará con un 40 % de los votos afirmativos (incluyendo a todos los electores en el censo, no sólo contando los votos efectivos). El porcentaje de votos estimado hasta el momento no llega al 41 % y las juventudes de uno de los partidos liberales (Radikale Venstre) ya han pedido que, en su lugar, se vote sobre la existencia de la monarquía.


Es una consecuencia de someter la monarquía (que no requiere principios democráticos) a la voluntad democrática (y no hablo del Parlamento, que ya ha aprobado la ley) mediante un referéndum: ni la igualdad a la sucesión al trono forma parte de las luchas por la igualdad de las mujeres (y, por tanto, por combatir los privilegios y profundizar en la democracia) ni una votación hace olvidar que la monarquía no es una institución que no se puede elegir.

A la monarquía siempre le quedará jugar con su papel simbólico como representante de la unidad y de los valores nacionales. Otra cosa, es que la monarquía quiera jugar a apropiarse de los valores democráticos como la igualdad.

jueves, 28 de mayo de 2009

Tarjeta azul, en crisis

Finalmente el Consejo de la Unión Europea aprobó la directiva sobre la tarjeta azul, destinada a atraer y a facilitar la estancia de inmigrantes cualificados provenientes de Estados no miembros de la Unión Europea. La iniciativa se basa en tres pilares: aumentar la competitividad del mercado laboral europeo (frente a otros mercados, incorporando a la mano de obra mejor cualificada), coordinar la política de inmigración europea (aunque las necesidades de los mercados laborales serán evaluadas por cada Estado miembro) y, retomando las palabras de Barroso, reducir la brecha entre ciudadanos europeos y ciudadanos de terceros países.

La idea de la tarjeta azul despertó desde sus inicios serias críticas por la premisa sobre la que se apoya: los Estados europeos eligen, atendiendo a su demanda, la mano de obra más cualificada de otros países, que, por su parte, pierden sus recursos humanos más valiosos. Para denunciar este fenómeno, se habló de fuga de cerebros. La Unión Europea reconoció, en parte, dicho riesgo y contraargumentó apelando a la migración circular y a la coperación al desarrollo.
Debido a la migración circular, se supone que los inmigrantes más cualificados regresarán a sus países de origen con una formación profesional mayor. De esta manera, se destaca que es beneficioso para los inmigrantes y para los países de origen. No obstante, la concepción de circularidad muestra la principal diferencia frente a la tarjeta verde norteamericana: el objetivo es mejorar los derechos y las condiciones de los residentes pero no hay una voluntad de conceder la ciudadanía (como ocurre con la tarjeta verde). Es evidente que resulta erróneo vincular la inmigración solamente al crecimiento económico y a la competitividad.

El comisario Jacques Barrot ha afirmado que la crisis económica no afectará a la aplicación de la tarjeta azul y que la Unión Europea envía una señal de apertura, aun en tiempos de recesión económica. Podemos interpretar estas palabras como un reconocimiento implítico de que la tarjeta azul llega tarde. Los políticos nacionales han apelado a las bondades de la inmigración altamente cualificada en los últimos años -especialmente para diferenciarse de la inmigración irregular. Ahora, en período de crisis, no serán pocos los Estados miembros que tengan dificultades para mantener esta distinción tan tajante: habrá seguramente ciudadanos europeos que protesten por las ventajas concedidas a inmigrantes cualificados -en lugar de invertir en la educación y formación de los nacionales. En este sentido, la Unión Europea podría terminar siendo víctima de su concepción económica-laboral de la inmigración.


Lo que sí resulta claramente positivo es el anuncio de sanciones a los empleadores y empresas que contraten a inmigrantes en situación irregular. Habrá que ver cómo afecta esta medida a algunos países europeos, pero, en cualquier caso, es bueno que la ilegalidad no se atribuya a las personas sino a un contrato laboral -beneficioso, principalmente, para el empleador. Con todo, esta medida demuestra de nuevo la debilidad argumentativa sobre la que se construye el discurso migratorio europeo: si existe contratación irregular, es porque las economías europeas no necesitan únicamente inmigrantes altamente cualificados.

La exclusión de otro tipo de inmigración del discurso oficial europeo podría derivar en un rechazo más generalizado de la inmigración. Si se insiste en la inmigración como ventaja económica y no se tienen en cuenta otros aspectos, algunos ciudadanos pensarán que, en crisis económica, la inmigración es innecesaria. Sería la consecuencia de un discurso economicista circular.

martes, 26 de mayo de 2009

Europa o España

Con bastante buena voluntad empecé a ver el debate entre los candidatos al Parlamento Europeo, Juan Fernando López Aguilar y Jaime Mayor Oreja. La cosa no empezó muy bien. Mayor Oreja arrancó con los cuatro millones de parados y López Aguilar apeló al espíritu de Obama. La estrategia de cada partido consiste en enmarcar la crisis en el ámbito nacional (Partido Popular) o en el ámbito mundial (PSOE). De esta manera, el origen de la crisis sería o las políticas del PSOE en España o el modelo liberal -con la paradoja de que el PSOE ha participado en los últimos años de este modelo.

Al día siguiente, los analistas subrayan que el debate trató sobre todo de política nacional y se perdió una oportunidad para hablar sobre Europa. No es que esté en completo desacuerdo con dicha afirmación pero sí que me hace pensar en cómo los medios de comunicación piensan en Europa. Los medios de comunicación contribuyen a conformar una opinión pública nacional y poco hacen por crear una esfera europea. Son muy pocos los temas de la agenda europea que ocupan las portadas de los periódicos. El paro, la corrupción, la ley del aborto son siempre presentados en una perspectiva nacional y, salvo para utilizar el dato a favor, no se conciben como parte de un programa europeo.


Cabe preguntarse si hay otra forma. Los votantes no se mueven por un impulso puramente racional -en el caso europeo casi ni se mueven- para justificar su preferencia electoral. Muchas de las pasiones que animan al electorado son de ámbito nacional y una prolongación del espacio electoral nacional. Apenas hay una conciencia de la izquierda o la derecha que vaya más allá de los límites del Estado-nación.

Es una pena. Estamos ante una buena oportunidad para plantear la elección entre dos modelos: el social y el de libre mercado. El formato del debate de ayer es un síntoma de que no se avanzará en esta dirección: los turnos perfectamente medidos; una moderadora interesada en señalar los tiempos y no profundizar en los temas; y la presencia de sólo dos candidatos.

Habría una alternativa: abrir el debate a más candidatos (de derecha, centro e izquierda, de pueblos o de regiones) para que la lógica de descalificación al adversario cuente con un mínimo de argumentación, la fijación de una serie de temas europeos (no es que no existan) y un papel activo del presentador o presentadora para conducir el desarrollo temático. En el próximo debate, el PSOE y el PP no enviarán a sus cabezas de lista. Es un cálculo electoral, aunque la calidad deliberativa caiga y se encuentre próxima al índice de audiencia y al de participación.