Se insiste en la ilegitimidad de las acciones de Manuel Zelaya. El presidente de Honduras había convocado para este domingo un referéndum para reformar la constitución (incluyendo su reelección electoral). El Parlamento, el Tribunal Supremo Electoral y el Ejército consideran que se trata de un referéndum ilegal. Se inicia así un pulso entre el presidente y el Ejército.
Como el presidente mantuvo la voluntad de realizar la consulta popular, el Tribunal Supremo pidió el arresto de Manuel Zelaya y el ejército le expulsa. No faltan voces que quieren reducir el tono del golpe de Estado apelando a una supuesta legalidad basada en que Zelaya no actuaba realmente de forma democrática porque actuaba contra las instituciones. Estas voces se alimentan de las críticas de la oposición que acusaban a Zelaya de ser un nuevo Chávez y querer prolongarse en el poder. Recordando el vídeo en el que Jaime Bayly describe, entre insultos, a Zelaya (que, según él, ha cedido el gobierno a Chávez), se puede apreciar el fuerte conflicto ideológico que se está desatando en América Latina.
En los días previos al golpe, la oposición había presentado una moción y Ramón Velázquez, de la Democracia Cristiana, afirmó que Zelaya desafiaba "a los órganos jurisdiccionales, al no acatar las resoluciones y fallos dictados, lo cual menoscaba el estado de derecho en que vivimos". La izquierda argumentaba que se trataba de inhabilitar al presidente e iniciar un golpe de Estado. La oposición lo negó y Rigoberto Chang, del Partido Nacional, aseguró que ningún parlamentario quería "un golpe de Estado, porque eso sería un grave retroceso para Honduras".
Ahora que el golpe ya es efectivo sabemos algo con seguridad: los medios nos llevan bombardeando durante años sobre la deriva dictatorial de Hugo Chávez y otros presidentes y nos hacen olvidar quiénes son los que se oponen al proyecto de Chávez y cómo lo hacen. Quienes han estado acusando a Zelaya de anti-democrático deben elegir en este momento crítico su modelo de democracia. Si continúan hablando de la ilegalidad de Zelaya para justificar el golpe, quedarán ya pocas dudas de qué hablan cuando hablan de democracia.
Una pequeña pregunta para terminar. Si detrás de Zelaya está el "puticlub" de Chávez, ¿quién está detrás del golpe?
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