Pero Superman, mucho antes de entrar en crisis, nace en una sociedad en crisis. Cuando en 1938 se pública el primer cómic (adquirido hace no mucho por el bateria de System of Down por el módico precio de 317,200 dólares) en Action Comics con un poderoso Superman levantando un coche con sus brazos, el héroe invencible contrastaba con la endeble personalidad de Clark Kent.
El sociólogo Harry Brod recuerda que en sus inicios Superman es, en realidad, un inmigrante irregular, que llega al mundo (a Estados Unidos) desde el exterior y tiene que aprender las normas y los comportamientos sociales. De hecho, la creación de Clark Kent refleja el triunfo del modelo de asimilación: Kent renuncia a todo aquello que le hace diferente (oculta sus poderes), se comporta con torpeza y timidez y es incapaz de lograr el éxito. Por otra parte, Superman asume los valores (idealizados) de la justicia. Aunque sea paradójico que la sociedad no pueda reconocer a Superman como ciudadano (sólo a Kent), Superman pasará a encarnar los principios defendidos por la sociedad norteamericana.La figura de Superman recoge algunos elementos de interés (el orígen traumático y los conflictos derivados de la doble identidad) que servirán de modelo para muchos otros superhéroes. Sin embargo, estos aspectos no consiguen evitar que el personaje invencible quede inserto en una dinámica simplista entre el Bien y el Mal, muy acorde con los tiempos de la Guerra Fría.
La asunción de un modelo complejo, con una distinción menos nítida entre el Bien y el Mal, ha favorecido a algunos superhéroes (con Batman a la cabeza) y perjudicado a otros (especialmente a Superman). La última versión cinematográfica de Superman formula explícitamente la pregunta de si el mundo realmente necesita a Superman. El poco éxito en taquilla y la simpleza inmaculada que mantiene Superman (y Kent) no dejan lugar a dudas sobre la respuesta.
La muerte de Superman no es el único síntoma de esta crisis. Kingdom Come, publicado en 1996, es el cómic que mejor ha sabido reflejar este cambio de valores. En él, se produce un enfrentamiento entre héroes tradicionales, liderados por Superman, y los nuevos héroes (más amorales e irresponsables). En este enfrentamiento, Batman se desmarca del idealismo de Superman y del plan de imponer su voluntad sobre los débiles y crea un tercer grupo. No hay lugar para un Superman que intenta imponer lo ideal sobre lo real (negando su complejidad y matices).Ivan Lirá, al asociar la muerte del capitalismo con la de Superman, evidencia que la crisis, entendida en un sentido amplio y no sólo financiero, ya había mostrado síntomas con anterioridad. Cuando la sociedad ya no encuentra en la imagen del superhéroe los valores idealizados que la sociedad anhela (y que deben ser protegidos por el superhéroe), estamos ante una sociedad con otros valores o necesitada de otros superhéroes. Y Superman y el mundo que quiso salvar están (o siguen) en crisis.
No hay comentarios:
Publicar un comentario