El otro partido anti-europeo, el Movimiento Popular contra la Unión Europea, obtuvo un mejor resultado con 1 escaño (subiendo un 2%). La izquierda antieuropea va gradualmente perdiendo peso en Dinamarca y se va aceptando que el marco europeo es un escenario más para hacer política. Lo cierto es que durante la campaña resultaba difícil distinguir el discurso antieuropeo de la izquierda del de la ultraderecha. La fuerte oposición al "monstruo burocrático que roba el poder al pueblo danés" se encuentra a ambos lados y, a la vista de los resultados, los electores han pensado que es mejor entregar su confianza a la extrema derecha. El Partido Popular Danés obtiene 2 escaños (con un espectacular aumento del 8,5%). El nacionalismo y la oposición a una posible adhesión de Turquía (y a todo lo que suene a musulman) siguen siendo las principales bazas de este partido.
Los partidos en el gobierno experimentaron ligeras subidas pero se quedaron muy lejos de obtener un buen resultado. Los liberales subieron un 0,8%, por lo que repitieron resultado electoral (3 escaños) y quedaron por debajo del partido socialdemócrata. Todo ello a pesar de contar con uno de sus líderes carismáticos como cabeza de lista y con un famoso presentador de telediarios. Peor fue para los conservadores. Con una subida del 1,8% se quedaron en 1 escaño. Un resultado escaso si se piensa que el candidato fue el vicepresidente y ministro de economía hasta hace bien poco. Ambos partidos se apoyaron en el renovado euroescepticismo liberal-conservador, esto es, en poner el énfasis en los intereses nacionales y anteponerlos a las políticas de cooperación europea.En el bloque de izquierdas, el resultado más exitoso ha sido obtenido por el partido a la izquierda de la socialdemocracia, el Partido Socialista Popular, que ha conseguido 2 escaños (subiendo un 7,9%) y se ha convertido en el tercer partido más votado. Un discurso nítidamente verde, combinado con una agenda europea, y el tirón electoral de la principal candidata y del líder del partido. El partido socio-liberal, el único que se atreve a decir que Dinamarca tiene que abandonar las excepciones en materia europea y marcadamente pro-europeísta, retrocede un 2,1% y se queda sin ningún representante.
Los resultados de los socialdemócratas son más ambivalentes. Por un lado, son el partido más votado y obtienen 4 escaños (1 menos que en 2004), pero, por otro, pierden un 11,1% de votos. La explicación más obvia es que en las elecciones anteriores se presentó el anterior primer ministro, Poul Nyrup, que obtuvo más de 400.000 votos personales. Repetir el mismo resultado electoral hubiera sido imposible. Con todo, el Partido Socialdemócrata vuelve a mostrar sus dificultades para distanciarse con claridad del partido liberal.

En una noche en la que (casi) todos habían ganado algo, siempre hay espacio para la derrota. Poul Nyrup esperaba en Bruselas los resultados para saber si el partido socialdemócrata europeo iba a proponer su candidatura para presidente de la Comisión. Los malos resultados del centro-izquierda apuntan a que el conservador Durao Barroso (aunque paradójicamente contaba con el apoyo de Zapatero) renovará su mandato. Es sólo un recordatorio de una Europa cada vez más conservadora, en los gobiernos y en el Parlamento, y de la dificultad de articular una alternativa más social que pase por la izquierda.
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