viernes, 12 de junio de 2009

Ultra estrella y derecha

Se habla mucho últimamente de los partidos de ultraderecha tras las elecciones europeas y se busca explicaciones en el euroescepticismo o en la alta abstención. Lo cierto es, al menos en Dinamarca, que la ultraderecha obtiene excelentes resultados en las elecciones nacionales y que el euroesceptismo se combina con otros valores, como el nacionalimo y la xenofobia, que son igualmente eficaces en cualquier convocatoria electoral.

El Partido Popular Danés fue el cuarto partido más votado y obtuvo un muy buen resultado. Pero lo realmente espectacular es que su principal candidato Morten Messerschmidt fue el candidato más votado (las listas son abiertas) con un total de 284.258 votos personales. Una cifra sólo superada en las elecciones europeas en 2004 por Poul Nyrup Rassmusen, que fue primer ministro. Como viene siendo habitual en la política, los éxitos de los partidos no pueden disociarse de los éxitos de sus líderes. Esto se aplica también a la ultraderecha.

Morten Messerschmidt es un joven y carismático político de 28 años. Se encuentra en el límite donde estrella de la política y estrella de la televisión confluyen (lo cual no quiere decir que sea todo glamour, ya que ha protagonizado varios episodios de estrella de la serie B). A lo largo de su carrera política ha desempeñado un papel activo en la definición de la política europea de su partido, basándose en dos premisas: no más poder a Bruselas (todo el poder para Dinamarca) y no a Turquía (ni a los musulmanes).

El joven político, que ya fue condenado por violar la ley contra el racismo, sostiene que "el Islam es una cultura que concibe a su gente como esclavos". Con afirmaciones tan gruesas, cuyo objetivo siempre es apelar a la sensibilidad ultradanesa, se ha ido construido su perfil político, inspirado por su mentor Mogens Camre. Su campaña electoral se presentó con el eslogan: "Devolvednos a Dinamarca". Y a pesar de que sus carteles electorales han sido modificados por espontáneos que le añadían el típico bigote hitleriano, los votantes le han respaldado.

Han respaldado al político y al personaje. Porque Messerschmidt salta a la fama a través del Gran Hermano danés. Nace así la estrella mediática que entra en serio peligro unos años más tarde a causa de un episodio que no quedó muy claro. Se acusó a Messerschmidt de cantar canciones nazis y de reproducir el saludo nazi en una celebración en Tivoli (el parque de atracciones de Copenhague). Quedó tocado pero no tardó en recuperarse. Su noviazgo con la cantante Dot Wessman, de 50 años, mantiene la fama del político. Tan emotivo romance da sus frutos musicales en uno de los episodios más surrealistas de la navidad: un disco con villancicos en distintos idiomas interpretados por la feliz pareja. Las imágenes del dueto no tienen precio.

Con todo, uno podría seguir preguntándose por qué la extrema derecha es tan popular. Quizás sería más relevante preguntarse por qué la extrema derecha ha dejado de considerarse extrema derecha en muchos medios. Y aún más relevante sería interpretar por qué los votos al Partido Popular Danés no provienen ya sólo de los desencantados con la socialdemocracia sino también de los partidos liberales y conservadores. Ya van siendo muchas las concesiones del gobierno liberal-conservador a la ultraderecha (que apoya la coalición en el poder).

Pero el mayor pragmatismo no debe hacernos olvidar que la extrema derecha sigue siendo extrema. Messerschmidt aspiraba a incluir su partido en el grupo formado por los escépticos europeos y antifederalistas (encabezados por los conservadores británicos). Pero éstos han insinuado que no están dispuestos a acoger un partido de ultraderecha como parte de la formación. Así que volverán a ocupar su lugar con los partidos de extrema derecha. Será por eso que querrán que la Unión Europea les devuelva Dinamarca.

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