domingo, 27 de septiembre de 2009

Cohesión social

En estas fechas previas a la presentación de los Presupuestos Generales del Estado, hemos escuchado decir a la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega: los presupuestos "reforzarán la cohesión social" porque son "realistas, rigurosos, equitativos" y han sido elaborados "pensando en los más perjudicados" por la crisis económica. Y a Rodríguez Zapatero: "La cohesión social, la estabilidad social y la paz social son fruto de una acción política, de un compromiso y de una sensibilidad que hemos llevado desde el primer momento de la crisis y que, por supuesto, vamos a garantizar hasta que volvamos a tener un periodo de recuperación".

Me han llamado la atención las alusiones a la cohesión social y la incorporación de dicha idea al discurso del PSOE. Hace un par de semanas participé precisamente en el congreo Las políticas de la cohesión social en Copenhague. Hace tiempo que la cohesión social dejó su componente socioeconómico y derivó hacia cuestiones identitarias. La cohesión social abandonó el sentido de inclusión de los más necesitados para reducir las diferencias entre clases sociales y se centró en mantener la cohesión nacional debido a los retos derivados de la llegada de inmigrantes. Así pues, la derecha se ha apropiado de la idea de cohesión social y la ha llevado al terreno de la unidad cultural. En España, el Partido Popular ha realizado un discurso similar aplicado a la cohesión territorial y en defensa de la unidad de España -la desigualdad no se produciría así entre las clases sociales y sus rentas, sino entre las Comunidades Autónomas y sus ventajas fiscales.

La vuelta de la cohesión social a las políticas redistributivas es positivo, aunque se deba a que la crisis económica ha evidenciado las desigualdades económicas y el fuerte impacto sobre las clases medias y bajas. El único problema es que resulta muy difícil ver en qué medida la subida de impuestos anunciada (la subida del IVA, el endurecimiento de la fiscalidad de las rentas de ahorro y el rechazo a modificar la tributación de las Sicav -las sociedades de inversión de los grandes patrimonios) incrementa la cohesión social. Estamos, más bien, ante una manera de incrementar los ingresos del Estado para reducir el gasto público que poco tiene que ver con las políticas sociales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario