martes, 15 de septiembre de 2009

Elecciones en Noruega

Hace un par de semanas las encuestas apuntaban hacia una posible victoria de la derecha en Noruega y una derrota, por tanto, del gobierno de coalición entre socialdemócratas y ecologistas. La semana pasada coincidí con una colega noruega y le pregunté cómo veía la probable llegada al poder de los liberales-conservadores y la extrema derecha. Su respuesta me sorprendió positivamente: "La cosa está muy igualada. Yo creo que el gobierno actual va a salir reelegido".

Así ha sido. El primer ministro Jens Stoltenberg ha salido victorioso de nuevo, avalado por su gestión: la crisis apenas ha afectado a Noruega y la tasa de desempleo es la más baja de Europa. En principio, es suficientemente llamativo que sea la primera vez en los últimos 16 años que un primer ministro resulta reelegido. Pero lo realmente destacable es que el gobierno noruego sigue siendo el único gobierno nórdico de izquierdas -en Dinamarca, Suecia y Finlandia gobiernan los liberal-conservadores.

El caso noruego es bastante curioso. Para arrebatar el poder al gobierno liberal-conservador, el partido socialdemócrata y el partido verde -en realidad, un partido similar a Izquierda Unida en España- deciden, con un gran apoyo social, presentar una alternativa conjunta. El partido socialdemócrata renunció al lenguaje socioliberal y recuperó los valores socialdemócratas clásicos. Los electores han mostrado su aprobación a un modelo político más claramente de izquierdas -si bien es cierto que los Verdes han perdido fuerza electoral en esta última convocatoria.

La derecha también se ha ido posicionando ideológicamente, en el peor de los sentidos. El partido de extrema derecha continúa subiendo -no tanto como se esperaba-, pero fracasa en su intención de seguir el modelo danés: convertirse en un partido de apoyo al gobierno conservador-liberal. Aunque el resultado no ha sido el esperado, las ideas de la extrema derecha sobre las políticas de inmigración -en concreto de asilo- y sobre la bajada de impuestos han impregnado y condicionado el debate.

En tiempos en los que se supone que la ideología está ausente, las diferencias entre izquierda y derecha se han hecho más nítidas en Noruega. Ahora, en Dinamarca los socialdemócratas y los Verdes tratan de repetir la fórmula noruega y derrotar al gobierno conservador-liberal y a la nefasta influencia que la extrema derecha ha tenido durante estos años. Todavía hay espacio, afortunadamente, para el desacuerdo político y alternativas que no se conforman con reproducir el modelo neoliberal.

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