Me pareció interesante ver ayer Tengo una pregunta para usted, tanto por algunas preguntas como por algunas respuestas. Además de escuhar con interés como los ciudadanos interpretan el papel de los sindicatos y de la patronal, me interesaron los temas en torno a la protección social, la jornada laboral, la flexibilidad y la conciliación del trabajo y la vida familiar.
Fran García de Córdoba contó cómo su mujer había sido despedida tras agotar su baja de maternidad. La causa declarada fue la crisis pero la causa subyacente, según el marido, fue una penalización por el embarazo. En una línea propositiva, Fran sugirió, para incorporar al mercado laboral a las mujeres entre 3o y 35 años con hijos -o que quieran tener hijos-, que la baja paternal sea igual de larga que la de la mujer y así eliminar la desigualdad estructural.
He elaborado recientemente junto con mi mujer Lise Rolandsen el informe Flexicurity and gender equality: advancing flexicarity policies in Denmark and Spain (Flexiseguridad e igualdad de género: avanzando en políticas de cuidado flexibles en Dinamarca y España), publicado por Estudios de Progreso, para la Fundación Alternativas. La idea era -y todavía es- mirar al modelo de flexiseguridad danés atendiendo a la dimensión de género. Queremos, entre otras cosas, recordar que la flexibilidad no se restringe al mercado laboral o, simplemente, al mercado, sino que debe consistir también en jornadas que faciliten la compatibilidad de la vida laboral y la vida privada. Mediante una política fiscal más elevada y mejores prestaciones sociales, el objetivo es reducir las dificultades que las mujeres encuentran para entrar e integrarse en el mercado laboral.
Resulta paradójico que se hable tanto de la reforma del mercado laboral y de cómo las familias están sufriendo las consecuencias de las crisis, pero no se diga nada de cómo se va a combatir la desigualdad laboral de la mujer -lo cual afecta seriamente, huelga decirlo, a la economía familiar. De ahí que sea fundamental llevar estas cuestiones al debate público.
miércoles, 28 de octubre de 2009
domingo, 25 de octubre de 2009
Saw X
Seguí con curiosidad la noticia en 20 Minutos. La sexta parte de la conocida saga de terror Saw había sido clasificada X por el Ministerio de Cultura. Obviamente, Saw no destaca por su contendio erótico. Los criterios ministeriales le han adjudicado a la película la X por hacer apología de la violencia. Lo más surrealista del asunto es que el film podría exhibirse solamente en salas X, colándose entre la cartelera de cine porno.
Me costó ver (junto a otros familiares mayores de 18 años) un par de días las tres primeras partes de Saw en dvd durante unas navidades. La cuarta y la quinta las vi en el cine, siempre en fechas próximas a Halloween (no porque celebre Halloween, sino porque siempre se elige estratégicamente este día para su estreno). Las dos primeras (quizás la tercera) me gustaron bastante, mientras que las siguientes resultan un tanto repetitivas y muestran síntomas de que el esquema está bastante agotado. También es constatable la deriva gore y el aumento de escenas desagradables (de ésas que invitan a taparse levemente los ojos con las manos a más de la mitad de la sala). Con todo, pronto iré a ver la sexta.
Hablamos, claro, dentro del género de películas de terror. Las sagas ya parecían estar terminadas: ya no hay más Psicosis ni Pesadilla en Elm Street ni Viernes 13 ni siquiera Candyman (que no pasó de la segunda, creo). Además, Scream ya había demostrado, con su estilo paródico tan posmoderno, que las convenciones del género eran tan previsibles que, a veces, resultaban cómicas en lugar de dar miedo.
Con este panorama, llega Saw y nos presenta a un nuevo psicópata, el asesino del Puzzle, que crea situaciones en las que las personas se ven obligadas a matarse o, al menos mutilarse, para seguir viviendo. Aparte de un lígero contenido filosófico (los límites de la libertad de elección, la vida como algo doloroso, la supervivencia individual frente a la compasión por el otro, etc.) aliñado con muchas gotas de sangre, el divertimento (macabro) consiste en descubrir, al final, como el asesino del Puzzle ha colocado todas las piezas para demostrar lo previsible que es el comportamiento humano. Bueno, al menos es así en las dos primeras partes, luego también se demuestra que el film es previsible excepto, eso sí, el final.
Cuando leí la noticia en 20 Minutos (y al principio sólo la encontré en 20 Minutos), pensé que era parte de la promoción de la película, una manera de ocupar páginas en los periódicos y llegar al público de forma más eficaz que mediante los anuncios. Parecía que el propio asesino del Puzzle estaba moviendo las piezas para sobrevivir a la 6 parte y hacer una buena taquilla. Finalmente, la noticia es cierta y Buena Vista ha decidido aplazar el estreno para evitar que se estrenara sólo en salas X.
Como en las películas de Saw, el ministerio de Cultura cree que ha hecho la elección inteligente, pero el asesino del puzzle siempre demuestra que es él quien decide. Ahora se aplaza el estreno, Buena Vista "negociará" con el ministerio y la película volverá a las salas comerciales con una campaña publicitaria extaordinaria gracias al ministerio (tan contrario a la apología de la violencia). Saw 6 hará probablemente mejor taquilla que sus predecesoras y su asesino recibirá un nuevo aliento para regresar. Hasta el año que viene.
Me costó ver (junto a otros familiares mayores de 18 años) un par de días las tres primeras partes de Saw en dvd durante unas navidades. La cuarta y la quinta las vi en el cine, siempre en fechas próximas a Halloween (no porque celebre Halloween, sino porque siempre se elige estratégicamente este día para su estreno). Las dos primeras (quizás la tercera) me gustaron bastante, mientras que las siguientes resultan un tanto repetitivas y muestran síntomas de que el esquema está bastante agotado. También es constatable la deriva gore y el aumento de escenas desagradables (de ésas que invitan a taparse levemente los ojos con las manos a más de la mitad de la sala). Con todo, pronto iré a ver la sexta.
Hablamos, claro, dentro del género de películas de terror. Las sagas ya parecían estar terminadas: ya no hay más Psicosis ni Pesadilla en Elm Street ni Viernes 13 ni siquiera Candyman (que no pasó de la segunda, creo). Además, Scream ya había demostrado, con su estilo paródico tan posmoderno, que las convenciones del género eran tan previsibles que, a veces, resultaban cómicas en lugar de dar miedo.
Con este panorama, llega Saw y nos presenta a un nuevo psicópata, el asesino del Puzzle, que crea situaciones en las que las personas se ven obligadas a matarse o, al menos mutilarse, para seguir viviendo. Aparte de un lígero contenido filosófico (los límites de la libertad de elección, la vida como algo doloroso, la supervivencia individual frente a la compasión por el otro, etc.) aliñado con muchas gotas de sangre, el divertimento (macabro) consiste en descubrir, al final, como el asesino del Puzzle ha colocado todas las piezas para demostrar lo previsible que es el comportamiento humano. Bueno, al menos es así en las dos primeras partes, luego también se demuestra que el film es previsible excepto, eso sí, el final.
Cuando leí la noticia en 20 Minutos (y al principio sólo la encontré en 20 Minutos), pensé que era parte de la promoción de la película, una manera de ocupar páginas en los periódicos y llegar al público de forma más eficaz que mediante los anuncios. Parecía que el propio asesino del Puzzle estaba moviendo las piezas para sobrevivir a la 6 parte y hacer una buena taquilla. Finalmente, la noticia es cierta y Buena Vista ha decidido aplazar el estreno para evitar que se estrenara sólo en salas X.
Como en las películas de Saw, el ministerio de Cultura cree que ha hecho la elección inteligente, pero el asesino del puzzle siempre demuestra que es él quien decide. Ahora se aplaza el estreno, Buena Vista "negociará" con el ministerio y la película volverá a las salas comerciales con una campaña publicitaria extaordinaria gracias al ministerio (tan contrario a la apología de la violencia). Saw 6 hará probablemente mejor taquilla que sus predecesoras y su asesino recibirá un nuevo aliento para regresar. Hasta el año que viene.
miércoles, 21 de octubre de 2009
Contra Rafa Díez
Tras la detención de los miembros de la nueva Batasuna, muchos han visto con normalidad la detención de Otegui y otros se han sorprendido (o se han hecho los sorprendidos) por la de Rafa Díez. Sin embargo, algunos no han visto los peligros "reales" de Rafa Díez -hay que reconocer que otros, más sagaces, sí.
Si empezamos por el primer apellido, Díez, está claro que no suena cien por cien vasco, pero ahí está entre los detenidos: Díez. Lo peor llega con el nombre: Rafael. Muchos medios han optado por lo que en Lingüística se llama hipocorístico (palabra técnica empleada para designar la forma familiar de referirse a los nombres propios). A mí me ha sorprendido tanta crítica dirigida a "Rafa" llamándole Rafa, como si fuera un amigo o un colega que conocemos de toda la vida. Parece que los periodistas no han aprendido que con esta denominación le quitan peligro y lo presentan como una persona cercana.

Mucho más acertados están los periodistas de verdad (o de la verdad) como Pedro J. Ramírez. Él sí sabe expresarse: han sido detenidos Otegui y Usabiaga. Eso es. Resulta mejor acudir al segundo apellido, reconociblemente vasco, y mezclarlo con el primer apellido de Otegui (apellido además reconocible por pasar varias veces por la cárcel). La combinación de tanto apellido vasco suena de por sí peligrosa.
Garzón llevaba tiempo detrás de Rafa Díez. En enero de 2008 el magistrado de la Audiencia Nacional contaba ya con pruebas que vinculaban LAB con ANV, Batasuna, Askatasuna y Segi. Pero eso era entonces, ahora el gobierno ha decidido que el único interlocutor cualificado de la izquierda abertzale (que ha participado en todos los procesos de diálogo desde Argel en 1989) también es parte del entramado terrorista. Por eso, Rubalcaba debería recordar para hablar de quien fuera "uno de los representantes de la línea más posibilista de la izquierda abertzale", hay que llamarle Usabiaga y no Rafa Díez. Si no, se pueden levantar sospechas.
Si empezamos por el primer apellido, Díez, está claro que no suena cien por cien vasco, pero ahí está entre los detenidos: Díez. Lo peor llega con el nombre: Rafael. Muchos medios han optado por lo que en Lingüística se llama hipocorístico (palabra técnica empleada para designar la forma familiar de referirse a los nombres propios). A mí me ha sorprendido tanta crítica dirigida a "Rafa" llamándole Rafa, como si fuera un amigo o un colega que conocemos de toda la vida. Parece que los periodistas no han aprendido que con esta denominación le quitan peligro y lo presentan como una persona cercana.

Mucho más acertados están los periodistas de verdad (o de la verdad) como Pedro J. Ramírez. Él sí sabe expresarse: han sido detenidos Otegui y Usabiaga. Eso es. Resulta mejor acudir al segundo apellido, reconociblemente vasco, y mezclarlo con el primer apellido de Otegui (apellido además reconocible por pasar varias veces por la cárcel). La combinación de tanto apellido vasco suena de por sí peligrosa.
Garzón llevaba tiempo detrás de Rafa Díez. En enero de 2008 el magistrado de la Audiencia Nacional contaba ya con pruebas que vinculaban LAB con ANV, Batasuna, Askatasuna y Segi. Pero eso era entonces, ahora el gobierno ha decidido que el único interlocutor cualificado de la izquierda abertzale (que ha participado en todos los procesos de diálogo desde Argel en 1989) también es parte del entramado terrorista. Por eso, Rubalcaba debería recordar para hablar de quien fuera "uno de los representantes de la línea más posibilista de la izquierda abertzale", hay que llamarle Usabiaga y no Rafa Díez. Si no, se pueden levantar sospechas.
viernes, 2 de octubre de 2009
Subcomandante Marcos
Cuando el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) abandona la clandestinidad de la selva en 1994 y pasa a ocupar las portadas de los periódicos de todo el mundo, se crea un movimiento de solidaridad internacional que simpatiza con las reivindicaciones de los zapatistas.
Pronto sobresale la figura del Subcomandante Marcos, tanto por su carisma como por representar un nuevo modo de hablar sobre la política que influyó al entonces emergente movimiento antiglobalización.
Muchas cosas han pasado desde entonces. La popularidad y la visibilidad de los zapatistas son, sin lugar a dudas, menores, y la figura de Marcos es discutida -tanto entre sus ex-simpatizantes como entre los simpatizantes zapatistas que ponen el énfasis en los logros de las comunidades y se molestan por el protagonismo del líder y portavoz del EZLN.
Adriana Bolívar ha editado el último número de la revista "Discurso & Sociedad", dedicado al discurso político, bajo el título de "Análisis del discurso político: discurso populista, discursos alternativos y accidentes dicursivos". Yo he tenido la suerte de poder contribuir a dicho número con un análisis del discurso de Marcos en 2007, “Ni el centro ni la periferia”: La construcción del Tercer Espacio en los textos del Subcomandante Marcos.
La situación ha cambiado, sí; hay ciertamente lugar para decepciones; pero todavía estamos ante un nuevo tipo de discurso político que denuncia las desigualdades económicas y las injusticias sociales. La propuesta zapatista merece seguir siendo escuchada y, cómo no, analizada.
Pronto sobresale la figura del Subcomandante Marcos, tanto por su carisma como por representar un nuevo modo de hablar sobre la política que influyó al entonces emergente movimiento antiglobalización.
Muchas cosas han pasado desde entonces. La popularidad y la visibilidad de los zapatistas son, sin lugar a dudas, menores, y la figura de Marcos es discutida -tanto entre sus ex-simpatizantes como entre los simpatizantes zapatistas que ponen el énfasis en los logros de las comunidades y se molestan por el protagonismo del líder y portavoz del EZLN.
Adriana Bolívar ha editado el último número de la revista "Discurso & Sociedad", dedicado al discurso político, bajo el título de "Análisis del discurso político: discurso populista, discursos alternativos y accidentes dicursivos". Yo he tenido la suerte de poder contribuir a dicho número con un análisis del discurso de Marcos en 2007, “Ni el centro ni la periferia”: La construcción del Tercer Espacio en los textos del Subcomandante Marcos.
La situación ha cambiado, sí; hay ciertamente lugar para decepciones; pero todavía estamos ante un nuevo tipo de discurso político que denuncia las desigualdades económicas y las injusticias sociales. La propuesta zapatista merece seguir siendo escuchada y, cómo no, analizada.
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