lunes, 25 de enero de 2010

"No cabemos todos"

Alicia Sánchez-Camacho presumía esta mañana en Los desayunos de TVE de ser muy clara y decir lo que piensa. Eso está muy bien. Claro que también puede ser un problema. La política del PP ha reiterado sus palabras sobre la inmigración: "No cabemos todos". Según ella, es una frase que siempre ha dicho en oposición a quienes defendían papeles para todos. Su propuesta principal es controlar los flujos migratorios y vincular la acogida al contrato de trabajo.

No debería sorpenderse Sánchez-Camacho de las acusaciones de electoralismo. Estar a favor de una inmigración ilegal y con derechos, como dice ella, no difiere en nada de lo que dice el PSOE. De hecho, el gobierno de Zapatero ha defenido la inmigración legal y ordenada, ha fortalecido los controles de las fronteras y ha pedido una política de control europea y no sólo nacional. Así que el PSOE está muy lejos del papeles para todos. Por mucho que se quiera vender la idea de que la regularización fue masiva cuando, en realidad, no lo fue.



La presentadora le ha hecho notar que "No cabemos todos" es incompatible con una política de integración. Y es verdad. Pero Alicia Sánchez-Camacho no lo ha entendido porque piensa -o debe de pensar- que el control de la inmigración es suficiente para garantizar la integración, ya sea porque la integración laboral es suficiente o porque piensa únicamente en trabajos temporales -y que los inmigrantes se vuelvan tranquilamente a casa posteriormente.

La reciente aprobación de la nueva ley de extranjería estuvo lejos de acaparar la atención de la opinión pública. El PP propone que no quiere regularizaciones masivas (lo cual ya está dicho), que se produzca la ilegalidad a través del arraigo y hacer un debate sobre la educación y la sanidad. En definitiva, sólo la ilegalidad del arraigo es novedosa (y afecta a la integración de los inmigrantes).

Aunque se dedique a negarlo, el PP se ha reencontrado con el filón de la inmigración y juega la baza populista (más que electoralista). Sus propuestas son imprecisas y sólo están destinadas a mostrar que se va a tener mano dura con el inmigrante. El PP siempre habla de los problemas "reales" de los "españoles" y ahora se dedican a crear un "problema" con los "no españoles". Sánchez-Camacho no tiene razón y frases como "No cabemos todos" fomentan el rechazo a la integración y presuponen que el inmigrante viene ilegalmente a España a robar a los españoles el trabajo o las prestaciones sociales básicas. Y quien dice España, dice también Cataluña.