viernes, 6 de agosto de 2010

Los no occidentales

Los partidos políticos celebran reuniones más informales y relajadas en verano para planificar su estrategia para el nuevo curso. Los líderes se reúnen con otros miembros del partido en un ambiente relejado y realizan actividades diversas y juegos de rol. O, al menos, así debería ser. Cuando uno ve las imágenes idílicas del encuentro veraniego del Partido Popular Danés, la extrema derecha, se ve sobresaltado por lo excesivo de su nueva propuesta: impedir, en la medida de lo posible, la entrada de inmigrantes no occidentales a Dinamarca.

Aunque nunca he asistido a ningún encuentro-campamento del Partido Popular Danés, no puedo evitar tener en mente el ambiente feliz y fundamentalista de la Hermandad del Sol, que aparece en la serie True Blood. Los miembros de dicha comunidad son entrenados para combatir a los vampiros, que son los enemigos del sol y de la humanidad. Ningún otro motivo mueve a estos "buenos cristianos" que el odio hacia los vampiros. Yo me imagino que en las reuniones del Partido Popular Danés sus militantes llevarán anillos de danesidad (en lugar de anillos de confianza). El objetivo no es otro que la exclusión del no occidental (o, con menos eufemismos, del musulmán).

El partido de extrema derecha propone la creación de una comisión para evaluar los costes que los inmigrantes no occidentales ocasionan al Estado danés, argumentando que los no occidentales no quieren trabajan ni estudiar y, en consecuencia, son muy costosos e insostenibles para el Estado del bienestar. Otras medidas estarían destinadas a dificultar los matrimonios mixtos y la reagrupación familiar. Si estos mecanismos funcionaran adecuadamente, se lograría eliminar la inmigración de no occidentales en su totalidad. Ni el gobierno conservador-liberal ha apoyado esta medida.

Al Partido Popular Danés le da igual que su propuesta no tenga ninguna viabilidad política. Lo que le interesa es influir en la opinión pública y aprovecharse de la sensación de que el "pueblo" exige mayor dureza contra los inmigrantes para aumentar el número de votos. Por desgracia, no tardan en oírse las voces "populares" que apoyan este tipo de declaración en términos como: ya era hora de que alguien dijera lo que todos pensamos, etc. El uso intencionado de la categoría cultural "no occidentales" poco tiene que ver con los éxitos o fracasos en el mercado laboral y es, más bien, una manera de incluir a "países deseables" como Estados Unidos, Canadá, Australia... y dejar fuera a otros como Japón, India, Rusia, Argentina... Aunque estos últimos países sean más atractivos dentro del grupo de "no occidentales", no importa si hay que sacrificarlos. Pia Kjærsgaard cuestiona incluso las cualificaciones académicas de los ingenieros procedentes de India o Pakistán. Todo vale con tal de salvar el occidente danés.

Se trata, en definitiva, de una propuesta que no tiene ningún sentido y que, sin embargo, impregna, en gran medida, el debate público sobre la inmigración y la integración. Lo peor de todo es que el resto de los partidos se ven obligados a discutir sobre estas premisas y luchar, a los ojos de su electorado, por conseguir el "anillo de la danesidad".

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