lunes, 1 de noviembre de 2010

Dragó, la moral y la derecha

Quizás lo más interesante de la polémica en torno a Dragó y sus experiencias con menores japonesas, sea el transfondo político y la discusión que se ha generado entre la equivalencia entre ideologías políticas y valores morales.

Los medios a la izquierda han criticado las palabras de Dragó y le han acusado de pederastía. En defensa de Dragó se ha apelado a Nabokov, a Polanski, a Woody Allen, y al papel del literato. Aparte de tratarse de casos muy distintos, en lo que sí que habría que incidir es en que Dragó no habla desde la ficción sino desde su experiencia vivida, como opinador, cuyas conversaciones con Boadella son merecedoras de ser editadas. Argumentar, por cierto, que es un escritor malísimo no guarda relación alguna con el asunto. Ni tampoco, decir que sus relaciones vividas son iguales a las relatadas por García Márquez.

Pero las opiniones que más me soprenden son las procedentes de la derecha que 1) acusan a la izquierda de ser contradictoria y moralista 2) enumeran ejemplos de acciones supuestamente amorales aceptadas por la izquierda.

Con respecto a 1) es mucho suponer que haya una moral única para toda la izquierda (por mucho que la moral sea un asunto público compartido por varios ciudadanos). Censurar la pederatía, por ser algo tan básico, puede ser compartida por personas de izquierdas y derechas. Lo que no es extraño es que la diversidad de opiniones morales sobre asuntos muy diversos pueda resultar contradictoria dentro de determinado marco ideológico.

La afirmación 2) sí que es contradictoria porque añade otros hechos considerados amorales para defender que una situación amoral (a la cual el emisor se adhiere sin compartirla) no es anormal, ya que se encuentra también en "el otro bando". La normalidad, en este sentido, no debe utilizarse como sinónimo de moralidad. Porque otros actúen mal (según mi concepción de lo malo) no significa que los míos actúen bien (aunque yo siga pensando que actúan mal).

En conclusión, se están utilizando argumentos que dicen bien poco sobre cuál es la moral de la izquierda o de la derecha, aunque se recurra a criterios morales. Sánchez Dragó es una de las caras oficiales del aguirrismo intelectual. Por mucho que Dragó sea un individuo muy individualizado con opiniones y experiencias (sexuales) individualizadas, no representa el libre pensamiento, sino que es claramente identificable con la mezcla liberal y conservadora de la nueva derecha (por 'nueva' entiendo desde la llegada de Aznar). El PP y los medios de la derecha optan por defender a su hombre y pasar por alto lo que dice o hace. Y la pregunta que queda en el aire es ¿cuál es la moral de derechas?

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