sábado, 3 de septiembre de 2011

Generación cívica


Aparecido en el diario La Rioja el 3 de septiembre de 2011.

Pocos días antes de que surgiera el movimiento 15-M, el Fondo Monetario Internacional publicaba un informe sobre el riesgo de una generación perdida en España. La alta tasa de desempleo juvenil, casi el 50 por ciento de los menores de 25 años, retrata a una generación con muy pocas oportunidades de conseguir trabajo. El desempleo entre los jóvenes ya era alto. La crisis lo ha acentuado.

Está claro que el problema no sólo tiene lugar en España, aunque aquí sea más grave que en otros países. Los disturbios en Inglaterra mostraron el perfil heterogéneo de un grupo de jóvenes que saqueaban e incendiaban comercios. A pesar de la ausencia de una motivación clara, se pueden identificar distintos factores como el desempleo juvenil, la exclusión social y los recortes en los servicios públicos. Todo ello en una sociedad de consumo en la que el individuo puede cumplir sus deseos con la mera compra de un producto. Sólo que, en esta ocasión, algunos jóvenes lo hicieron sin pagar.

Parece, pues, que el desencanto y el desempleo juvenil pueden manifestarse de varias formas. La crisis económica ha provocado un cuestionamiento de la autoridad pública, con unos políticos incapaces de defender el bien común, ya que se hallan supeditados a las veleidades del mercado. Por eso, es loable que los indignados en España se hayan tomado en serio la necesidad de profundizar en la democracia y de dar voz a los ciudadanos. No falta una causa que canalice el malestar social, como pasó en Inglaterra. Los indignados proponen hacer política cuando ésta ya estaba a punto de ser borrada del mapa por la urgencia económica de los mercados.

Si hubiera que definir de algún modo la política actual, la podríamos calificar de 'política de la distancia'. El reciente acuerdo entre PSOE y PP para incluir un límite al déficit público en la Constitución ejemplifica este tipo de política, opuesta a la demanda de mayor participación ciudadana en la toma de decisiones. Los dos principales partidos estatales han alcanzado un pacto en el ocaso de la legislatura de Zapatero para mostrar cuál es la ruta económica a seguir. Con esta reforma, se culmina la gradual renuncia a recurrir a la política para gestionar la economía y poder reducir las desigualdades sociales. La reforma satisface a los gobiernos francés y alemán, también a la agencia de calificación Moody's, pero deja perplejos a los ciudadanos que ven cómo sus gobernantes descuidan su responsabilidad hacia ellos.

Con el movimiento del 15-M irrumpe la 'política de la cercanía', la defensa de la virtud cívica, según la cual todos se reconocen entre sí como ciudadanos y deciden trabajar conjuntamente por el bien común. Las acampadas, las manifestaciones, las marchas desde distintas ciudades de España crean lugares en los que los ciudadanos participan activamente en la vida pública. Los nuevos espacios políticos, cuya capital ha sido la Puerta del Sol, permiten a los rostros reconocerse y ponerse en contacto. Primero se expresa el 'no' frente a la indiferencia y después surge la necesidad de construir algo juntos.

Por muchas incertidumbres que el movimiento de los indignados despierte, conviene resaltar que la nueva generación de jóvenes está haciendo un esfuerzo por combatir su destino, que les condena a la precariedad en el futuro. Contra este vaticinio, lanzado por los mercados y asumido por los principales partidos políticos, esta generación cívica reivindica el diálogo, la creatividad social y el protagonismo de los ciudadanos. Mientras que la crisis traza un panorama desolador, el movimiento de los indignados está cimentando una cultura democrática, en un sentido amplio, desarrollada por una generación crítica y exigente que ha abandonado la resignación y ha decidido pasar a la participación. Estamos ante una generación que se está educando políticamente, aunque, ante la escasez de maestros en la clase política, lo ha hecho de forma autodidáctica. Si el compromiso cívico no se pierde, tampoco se podrá hablar de generación perdida.

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