martes, 1 de noviembre de 2011

La niña del 15-M

Aparecido en el diario La Rioja el 1 de noviembre de 2011

El 15-M, en esta ocasión el 15-O, volvió a demostrar una vez más que persisten el malestar social y la desconfianza ante los que gobiernan y que se señala a los bancos y a las grandes corporaciones como los responsables del nuevo (des)orden económico. Así se vio en Logroño, donde 5.000 ciudadanos volvieron a 'ocupar' las calles y situaron la capital riojana en el mapa de la indignación global.

Un amigo me comentó días después que su hija de 7 años le había preguntado por qué se manifestaba la gente. La pregunta de por sí es difícil de contestar, pero más aún cuando uno intenta ser pedagógico y explicar las cosas a los niños. No recuerdo cómo el padre logró salir del apuro. Lo que sí pensé en aquel entonces es que si había un 15-M para todos, también debía de haber un 15-M para niños. Y que si los adultos podían tratar de explicar a los niños el porqué del 15-M, los niños podrían hacer lo propio con los mayores.

En plena manifestación del 15-O, hubo una parada obligada frente a uno de los bancos en los alrededores de la plaza del Espolón. Los 'monos blancos' (los llamo así por la indumentaria llevada por los jóvenes, que me recordaba a la que popularizaron los activistas italianos en las protestas antiglobalización hace una década) realizaron la siguiente acción: precintaron las puertas del banco y colocaron carteles que indicaban que nos hallábamos ante una zona peligrosa.

Los manifestantes allí presentes se dirigían hacia el banco con las manos alzadas al grito de «manos arriba, esto es un atraco». Hasta ahí nada sorprendente, quizás. Pero en aquel momento me llamó la atención una niña de unos 6 años que, sobre los hombros de su padre, alzaba igualmente las manos y en tono festivo repetía la misma frase. Se podrá decir que, claro, la niña repite lo que hacen y dicen los demás. Y, sin embargo, yo no pude evitar sentir la emoción que asoma también en los momentos de protesta.


El simbolismo de la imagen es obvio pero no deja de ser poderoso: el relevo generacional de una niña sobre los hombros de su padre. Apoyada sobre él, la niña es capaz de ver más desde las alturas y vislumbrar lo que nos espera en un futuro incierto. Con todo, lo más significativo es el gesto: las manos arriba. Es un gesto que pone en evidencia a los poderosos, a los que abusan de su dinero y de su influencia y se enriquecen sin pensar en los demás. La niña de 6 años, sabiéndolo o no, ya había aprendido eso.

Activistas y académicos emplean el término 'actos prefigurativos' para referirse a los actos que reflejan el modo en que la sociedad debería ser en el futuro. Los gestos (en este caso, el rechazo ante los poderosos) dan forma a una voluntad de cambio que cuestiona el orden existente y promueve una forma alternativa de entender las relaciones sociales. La niña, sobre los hombros de su padre y con sus manos alzadas, contribuye a prefigurar el cambio social y es, a su vez, parte del cambio.

De este modo, los niños participan y pueden entender el 15M e, incluso, pueden ayudarnos a entender lo que está pasando. La política puede ser asimismo fuente de emoción cuando se basa en la creación de un lenguaje común que abogue por un mundo más justo. Actos como participar, dialogar, alzar las manos, aplaudir en silencio, respetar la palabra del otro, prefiguran otro mundo posible y constituyen un manual para la educación en ciudadanía práctica que deberíamos preservar.

Dado que hay un acuerdo en que el futuro pertenece a los niños, no puedo evitar recordar las palabras de un candidato a la presidencia española hace unos tres años. El candidato, mirando a cámara, también hablaba de una niña (aunque ficticia), que iba a disfrutar de su futuro en el país próspero (también ficticio) que su gobierno lograría en caso de llegar al poder. Intento borrar esa imagen de mi mente y pienso de nuevo en la niña con las manos en alto. Una niña que no está esperando a que un presidente le prometa por televisión un futuro mejor, sino que decide ella misma ser partícipe de la construcción de ese futuro. En la calle y en 15-O.

No hay comentarios:

Publicar un comentario