martes, 28 de febrero de 2012

Fomentar la solidaridad

Acaba de publicarse mi artículo "Fomentar la solidaridad: discursos de las organizaciones de voluntariado sobre la inmigración e integración en las sociedades multiculturales" en la revista Journal of Multicultural Discourses.

El resumen (en inglés):

This article analyses the discursive construction of solidarity regarding immigration and integration in two European countries: Spain and Denmark. The study is based on interviews with representatives of 10 Non Governmental Organizations (NGOs) and it focuses on the affective and evaluative dimensions of language aimed at achieving alignment with civil society. The analytical approach combines Positive Discourse Analysis and Appraisal Theory, since these perspectives deal from a discourse analytic point of view with social change promoted by community and interpersonal relations. The discourses on solidarity are framed with reference to their respective national policies and debates. Therefore, different approaches exist between the two countries, albeit that all the NGOs aim to show new dimensions of integration in order to promote empathy towards immigrants. The goal of the NGOs is to contribute positively to social change and combating the current unfair situation. In the article it is argued that solidarity is built on affect and evaluative language at the national level, challenging in this way dominant policies on immigration. Furthermore, the findings show that a European discourse which would be able to solve contradictions related to the scope of human rights, politics of asylum and inclusion of irregular immigrants is still missing.

viernes, 24 de febrero de 2012

Público

Hoy ha salido a la calle el último número impreso de Público. Está claro que el cierre de cualquier periódico es una gran pérdida para la pluralidad de opiniones y voces presentes en la esfera pública. La situación es más grave cuando Público era, además, el único periódico situado a la izquierda (o izquierda crítica, si se le quiere llamar así). La derecha (con la excepción de El País en el centro-izquierda) monopoliza la totalidad de los medios. Público no ha fracasado como proyecto periodístico, ya que supo enriquecer el debate público con las opiniones de la izquierda, ausente hasta entonces de un espacio en el que expresarse. Lo que ha fracasado es un proyecto empresarial.

La mayoría de las opiniones de los lectores de El Mundo sobre el cierre de Público celebraba el cierre del panfleto. Uno de los comentarios se alegraba de que primero se fuera Zapatero, luego Garzón y ahora Público... Supongo que debe ser un goce intelectual que se vayan todos los que no piensan como uno mismo. La ausencia de Público suena aun más triste cuando algunos se congratulan de que la única opinión que se va a oír, a partir de ahora, es la suya.

domingo, 5 de febrero de 2012

«Aquí un estudiante de Doctorado tiene contrato y salario alto»

Entrevista con Pío García, aparecida en el diario La Rioja el 5 de febrero de 2012.

El éxodo de investigadores españoles al extranjero se ha agudizado con la crisis, pero no empezó ayer ni afecta solo a los biólogos o a los ingenieros. Óscar García Agustín (Logroño, 1974), doctor en Filología Hispánica por la UR y licenciado en Ciencias Políticas por la Uned, decidió irse a Dinamarca hace ya nueve años. Desde su despacho en la Universidad de Aalborg charla con Diario La Rioja y reflexiona sobre la fuga de cerebros, un concepto elocuente, pero a veces demasiado escurridizo.

-¿Cómo acabó usted en Aalborg?

-Ya hace nueve años la precariedad era muy alta. En un momento dado, tras ser rechazado en dos entrevistas en colegios concertados de Madrid y terminar un contrato de cuatrimestre con la UR, sin posibilidad de continuidad, decidí probar suerte en Dinamarca, de donde era mi entonces novia y ahora mujer.

-Para el investigador, de la disciplina que sea, ¿qué tiene la Universidad danesa que no tenga la española?

-Las condiciones son menos precarias, aunque la precariedad se ha ido extendiendo en los últimos años. Por ejemplo, un estudiante de Doctorado tiene un contrato laboral pleno, un salario alto y un mayor reconocimiento (institucional y laboral). También hay más flexibilidad: no hay un sistema tan farragoso ni hay que acumular kilos de papeles con títulos de todo tipo. Tienes más posibilidades de acceder a una plaza si tu perfil encaja mejor, sin depender de factores externos. Y por último, el horario de trabajo es mucho más razonable y permite conciliar la vida familiar y laboral.


-¿Se plantearía regresar a España en un futuro?

-Lo veo difícil. Yo estoy contratado como titular, mi mujer también trabaja... Deberíamos encontrar algo equivalente. Muy difícil.

-Las fronteras cada vez son más porosas y las barreras idiomáticas menores... ¿Tiene aún sentido hablar de fuga de cerebros?

-No sé hasta qué punto tiene sentido hablar de fuga de cerebros en el contexto de la crisis económica española. Asocio más la fuga de cerebros a la inmigración selectiva que se realiza en la UE o en los Estados Unidos para atraer a los trabajadores más cualificados del Tercer Mundo. No sé si se puede afirmar que todos los españoles que emigran, sobre todo en el campo de las ingenierías o de las nuevas tecnologías, son altamente cualificados. Yo trabajo en Humanidades y Ciencias Sociales y no crean que son campos priorizados, tampoco en España. Pienso que se hace un uso alarmista y muy mediático del término.

-¿Cómo está realmente el nivel educativo español?

-Los datos estadísticos no lo dejan en buen lugar, así que el problema existe. En dominio de idiomas, en acceso a tecnologías en el aula... España está por detrás. Pero también percibo mejoras: veo que cada vez hay más estudiantes que hablan inglés, viajan y estudian fuera.

Flexisegurida laboral: Una receta eficaz pero difícil de aplicar en España

Artículo de Gloria Moreno (Servicio Especial en Copenhague) aparecido en La Vanguardia el 22 de enero de 2012

En estos tiempos de recortes y paro generalizado, la teoría de la flexiseguridad danesa vuelve a estar de moda. Se trata del modelo laboral con el que en los años noventa este pequeño país escandinavo logró reducir drásticamente su entonces elevada tasa de paro, que ha mantenido hasta hoy en los niveles más bajos de Europa. Incluso en medio de la profunda crisis que atraviesa el continente, Dinamarca presenta ahora mismo un desempleo del 7,8%, que a pesar de doblar la tasa anterior a la crisis, sigue por debajo de la media de la UE.

La exitosa receta danesa consiste en combinar la flexibilidad propia de las economías más liberales, como es la facilidad del empresario para contratar y despedir, con la generosa política
de protección social típicamente escandinava. A ello se suma un eficaz sistema público de formación continua y recolocación, elemento indispensable para que el entero sistema funcione.
No por nada, los estudiosos han bautizado este modelo como el triángulo de oro, insistiendo en la importancia que tienen cada uno de sus tres pilares para que los resultados perduren. La prueba del éxito está en que, además de reducir significativamente la tasa de paro, que pasó del 13% a principios de los noventa a menos del 4% a comienzos de los 2000, la aplicación de todas estas medidas ha hecho que Dinamarca cuente hoy con uno de los mercados laborales más dinámicos y competitivos del mundo.

Una de las ventajas más destacadas es el bajo coste que conlleva la creación deempleo. La mayor parte de los contratos son indefinidos y los salarios figuran entre los más altos de Europa. Sin embargo, para despedir, el empresario no tiene que pagar ningún tipo de indemnización, sino que sólo tiene que avisar al empleado con tres meses de antelación. Un despido barato hace que las empresas no tengan miedo a contratar y dinamiza la economía, al crear o destruir empleo allí donde verdaderamente se necesita. Eso sí, una vez en la calle, el afectado recibe una sustanciosa prestación de desempleo que puede prolongar hasta un máximo de dos años (eran cuatro, antes de la crisis) en caso de no encontrar un nuevo trabajo.

Es aquí donde entra en juego el tercer pilar: para promover la rápida reinserción laboral y combatir el paro de larga duración, el Estado invierte fuertemente en políticas de formación y activación, que al mismo tiempo están vinculadas a la prestación de desempleo. De hecho, los desempleados que rechazan injustificadamente más de dos ofertas en un año pierden el derecho a percibir el paro. Esto hace que en Dinamarca, dos tercios del total de desocupados encuentren un nuevo trabajo sólo tres meses después de haber perdido el anterior, mientras que el índice de paro de larga duración se reduce hasta al 2%.

“Pero a pesar de que en el contexto europeo actual todos estos números pintan bien, lo cierto es que en Dinamarca estamos preocupados, pues la tasa total de paro (7,8%) se ha doblado respecto a los años anteriores a la crisis”, matiza Signe Hansen, economista del Consejo Económico del Movimiento Laborista danés. Este think tank pronostica para el 2012 un ulterior aumento del desempleo, que en el 2013 debería empezar a bajar. El bajo nivel de deuda pública y la buena gestión de las finanzas por parte del Estado hacen que Dinamarca no vea amenazada su triple A. El nivel de las exportaciones también se mantiene alto. Sin embargo, según Hansen, lo que está frenando la creación de empleo es la caída del consumo interno y las inversiones, en gran parte debido al reventón de la burbuja inmobiliaria, que en estos últimos años ha disparado la deuda privada.

Con todo, los problemas de Dinamarca siguen siendo pequeños si se comparan con los que presenta España, cuyo índice de paro supera ya el 21%, el mayor de la Unión Europea. En este contexto, la flexiseguridad danesa puede servir de inspiración pero difícilmente se podrá aplicar en su versión genuina. “No hay que olvidar que el modelo danés es fruto de un largo proceso histórico de protección social”, explica Óscar García Agustín, profesor del departamento de Cultura y Estudios Globales de la Universidad de Aalborg. “En el contexto español actual, en cambio, es difícil que se pueda avanzar en flexiseguridad cuando sólo la flexibilidad es una prioridad y las políticas sociales quedan relegadas a un segundo plano”.