martes, 29 de mayo de 2012

Política desde el sur de Europa

Artículo aparecido en el diario La Rioja el 27 de mayo de 2012


La crisis económica iniciada en el 2008 puso en evidencia las debilidades del capitalismo pero apenas llegó a cuestionarlo. La solución no pasó por un New Deal para redefinir el sistema económico y preservar la paz social. Más bien, al contrario, se declaró la defunción de la política mediante la imposición de gobiernos tecnocráticos en Grecia e Italia. En España la renuncia a hacer política fue asumida por Zapatero en el 2010 y continuada por Rajoy con su reconocimiento constante de hago lo que tengo que hacer pero no me gusta lo que hago.

La ausencia de la política ha llevado a decisiones difíciles de entender, por no decir contrarias, para los ciudadanos, desde los recortes en educación y sanidad hasta los rescates a los bancos. Y cuando parecía imposible un regreso de la política en una Europa en decadencia, las alternativas empiezan a surgir de algunos de los países más castigados. De la izquierda reformista a la radical; de lo social a lo institucional; de la política a la antipolítica.

La victoria de François Hollande en Francia supone la primera toma de distancia de las líneas marcadas por el tándem Merkel-zarkozy. Quizás los márgenes de acción reales de Hollande sean estrechos o puede tratarse sólo de una reedición europea de la esperanza despertada por Obama. Con todo, la izquierda reformista ha defendido la prioridad del crecimiento económico, oponiéndose al discurso dominante de la austeridad, y ha propuesto la creación de eurobonos para mutualizar la deuda de los países de la eurozona. Esta posición no ha gustado, obviamente, a algunos gobiernos conservadores pero sí ha agradado a los que atraviesan una situación económica difícil, incluyendo al de Rajoy.


Un nuevo tono se ha abierto dentro de la Unión Europea para discutir el futuro económico. Habrá que ver hasta qué punto el tono va concretándose y la política de austeridad es definitivamente relegada debido a sus desastrosas consecuencias para el bienestar social.

En Grecia, Syriza (Coalición de la Izquierda Radical) podría llegar a convertirse en partido de gobierno. La izquierda radical ya ha superado en votos a la socialdemocracia y si ganara a los conservadores, ello significaría que los partidos tradicionales habrían quedado desplazados y que el electorado asume el riesgo de votar por una opción opuesta a los dictámenes impuestos por la Unión Europea. Grecia, cada vez más hundida rescate tras rescate, sería el primer país en salirse del guión del bipartidismo tradicional. El líder del partido, Alexis Tsipras, ha negado en repetidas ocasiones que Grecia vaya a salir de la eurozona. A la hora de hacer recortes, Syriza apunta a defensa y los fondos militares para mantener así la inversión en educación y sanidad.

La crisis europea se ha convertido en una crisis de cada país y Grecia tiene que salir de la crisis siguiendo las políticas acordadas en Bruselas. Ante esta desarticulación del proyecto europeo, Tsiprascree que la crisis puede revitalizar la Unión Europea si se fomenta la solidaridad. Es un problema europeo. Syriza no es una reacción nacionalista sino contraria a las imposiciones arbitrarias del sistema económico. Si Grecia opta por la izquierda radical, estaremos ante un segundo momento de cambio en Europa, que seguiría al emprendido por Hollande.

En Italia es más difícil augurar los cambios políticos en el futuro. Lo que sí se puede identificar es el rechazo a la clase política. Beppe Grillo ha promovido lo que él denomina antipolítica, una forma burlesca e insultante de descalificar a los partidos políticos. El Movimiento 5 Estrellas, encabezado por Grillo, es descrito como un movimiento de ciudadanos, cuya ideología no es ni de centro ni de izquierda ni derecha. Esta indefinición se reproduce en un programa impreciso que combina la mejora de servicios públicos con la salida del euro y el nacionalismo antieuropeo.

El Movimiento 5 Estrellas es, ante todo, una forma de canalizar el malestar ciudadano y de abandonar la política berlusconiana y la tecnocracia. A falta de ver cuál será su desarrollo o propuestas claves, sería deseable que contribuyera a la renovación del sistema político y a la revitalización de la política, aunque sea como antipolítica.

En España, la voz única en la Unión Europea acordada por Rajoy y Rubalcaba simboliza el desierto político que se está atravesando para evitar la amenaza del rescate y recuperar la confianza perdida de los mercados. A diferencia de los otros países, no hay una alternativa, reformista o radical, ni un partido nuevo que recoja el desencanto social. En este sentido, podemos afirmar que la alternativa más clara, el 15M, hace política desde el ámbito de lo social.

Las propuestas del 15M son de diferente tipo. El fortalecimiento del diálogo como parte esencial de la política, la asamblea como metodología de deliberación pública, las nuevas tecnologías como herramienta democrática, la activación del tejido social de los barrios. También hay medidas que apuntan a un cambio más ambicioso (por ejemplo, la reforma electoral) que sí requieren participar en la toma de decisiones políticas. La falta de puentes institucionales hace difícil ver cómo se pueden llevar a cabo este tipo de cambios.

La crisis financiera llegó tras el agotamiento de las alternativas políticas. Mirando al sur de Europa, empezamos a ver la emergencia de nuevos proyectos políticos. Las condiciones económicas no pueden ser más adversas. Pero esto sólo debería contribuir a fortalecer el papel de la política para que Europa se convierta en una solución y deje de ser un problema.