sábado, 9 de junio de 2012

#YoSoy132

Mientras que los años de la crisis están intensificando los recortes y desigualdades, empiezan a surgir nuevos actores sociales de la sociedad civil que hacen visibles déficits democráticos que hasta la fecha no habían sido cuestionados (al menos, en la medida en la que lo son ahora). Los estudiantes, por una parte, padecen las consecuencias inmediatas de la mercantilización de la educación y que, por otra, experimentarán en el futuro la mayor precariedad laboral que se está gestando con las reformas acutales.

En este sentido, los estudiantes se han convertido en uno de los sujetos principales en la oposición contra el mundo en crisis. Curiosamente, las protestas ocurren muy ligadas al sistema nacional pero se pueden encontrar varios puntos en común en las demandas y en las protestas de los estudiantes en Chile, Colombia, España y ahora en México.

A diferencia de otros movimientos estudiantiles, el #YoSoy132 apunta contra el problema de la representación mediática. Gran parte de la agenda política está mediatizada, esto es, transmitida a través de los medios de comunicación pero también condicionada por ellos. La libertad del mercado está muy lejos de convertirse en mayor pluralidad y se reproducen los contactos entre grupos mediáticos e intereses económicos y políticos.


Ante el riesgo de que México (tras una supensión de dos mandatos de la derecha del PAN) reviva una nueva fase PRI con la victoria de Enrique Peña Nieto, el #YoSoy132 se ha posicionado contra el candidato priista y contra la manipulación de Televisa y Tv Azteca. Este hecho revela cómo la autonomía de los movimientos sociales no está discutida con los posicionamientos políticos. Más bien al contrario, la eficacia de los movimientos depende de su capacidad para hacer política (aunque ello no implique la sintonía con un partido político determinado).

Aun así, el impacto de los movimientos no puede medirse únicamente (como suelen hacer algunos medios) mediante su influencia en los resultados electorales. Esto sería reducir en extremo el cambio social.

No parece una casualidad, por ejemplo, que el diario británico The Guardian haya publicado un documento que confirma que Televisa cobraba tárifas para impulsar a Peña Nieto a la presidencia. Televisa habría vendido espacios de sus informativos y programas para favorecer al candidato del PRI y desprestigiar al candidato del PRD, Andrés Manuel López Obrador.

Sin embargo, el movimiento deberá superar, si quiere sobrevivir, los retos derivados del momento del que surge: la contienda electoral como estructura de oportunidad, incluyendo el resultado electoral. Las urnas suelen ofrecer una legitimidad que es difícil de contrarrestar por las iniciativas de la sociedad civil. De ahí que lo deseable sería que un objetivo tan concreto como la derrota electoral del PRI se cumpliera. A partir de ahí, el #YoSoy132 tendría un contexto más favorable para continuar con su demanda de democratizar los medios de comunicación y facilitar el acceso de la sociedad civil a la esfera pública.

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