martes, 19 de febrero de 2013

Elecciones en Ecuador

Rafael Correa ha ganado las elecciones ecuatorianas con una mayoría abrumadora que confirma la estabilidad de su proyecto de revolución ciudadana y el apoyo prolongado de los votantes al presidente (cosa bastante meritoria si miramos a la historia electoral reciente de Ecuador). Aunque estos hechos merecen ser considerados con mayor atención, quiero centrarme a continuación en el propio sistema y proceso electorales, y no tanto en el resultado. En concreto, hay cuatro aspectos notables que dan cuentan cuenta de cómo el proceso democrático está fermentando y pueden servir incluso de inspiración para otros países (y no estoy pensando sólo en países latinoamericanos). Los cuatro aspectos son: la cultura política y cívica; la educación cívica y democrática; la soberanía extendida; y la interdependencia global democrática.

Por cultura política y cívica, me refiero al hecho de que votar es obligatorio en Ecuador. No es algo nuevo. La obligatoriedad siempre puede cuestionarse, especialmente si los políticos siguen sin reponder a las demandas de los ciudadanos. Sin embargo, en sintonía con los principios republicanistas, la obligatoriedad debería conducir no sólo al voto, sino a obtener ciudadanos más informados y a promover la movilización. Puede ser una medida contra la desafección hacia la política, ya que las elecciones incumben a todos los ciudadanos sin excepción. Además, cada vez son más notables los esfuerzos para asegurar las condiciones materiales para que los ciudadanos puedan votar, superando obstáculos geográficos y favoreciendo la participación de personas con discapacidad. Con todo, la obligatoriedad no asegura per se una democracia sólida. Pero sería erróneo desdeñarla como si fuera una mera imposición, porque, en realidad, podría beneficiar a los ciudadanos y a los políticos en una definición conjunta de lo que se entiende por el bien común.


La educación cívica y democrática queda reflejada en la posibilidad de votar (en este caso de forma voluntaria) para los jóvenes entre 16 y 18. No cabe duda de que los jóvenes de 16 años ya toman muchas decisiones que afectan tanto a su vida privada como a las relaciones con su entorno social. La inclusión de jóvenes electores sólo puede entenderse como una forma de ampliar la cultura democrática y ofrecer a los jóvenes una alternativa para aprender los valores políticos y democráticos mediante su participación en ellos. No sólo se puede conseguir una participación más temprana en política, sino también una mayor presión para que la agenda de los jóvenes forme parte de la agenda pública. El hecho de que el voto en esta franja de edad sea voluntario y no obligatorio es, sin duda, un acierto.

De carácter voluntario es también el voto de los emigrantes ecuatorianos. Ellos eligen a sesis diputados de la Asamblea Nacional, que represnetan los intereses de los ecuatorianos en el exterior: dos por Europa, Asia y Oceanía, dos por Canadá y Estados Unidos, y otros dos por América Latina, el Caribe y África. Esta organización del sistema electoral muestra que la soberanía ecuatoriana no queda restringida a los límites del Estado-nación. La inclusión de representantes para los emigrantes denota el reocnocimiento de que forman parte de la nación, aunque más allá de los límites nacionales, así como la deuda del país con la emigración y las personas que deben abandonar el país. No se trata de que sus votos se diluyan entre los votos procedentes de los distritos ecuatorianos como una suerte de añadido o complemento al voto producido desde Ecuador. Es una representación diferenciada.

Por último, la presencia de UNASUR como organización observadora de los comiciones generales de Ecuador supone un avance importante. La jefa de Observación de UNASUR, María Emma Mejía, ha subrayado que el papel de la comisión es principalmente técnico e informativo y, en ningún momento, está destinada a intervenir en la política nacional ecuatoriana. La misión electoral de UNASUR se suma a la de otras organizaciones internacionales para garantizar la transparencia. Lo novedoso es que una organización que aspira a la ciudadanía integrada en América Latina asuma la función de aegurar la normalidad democrática y proteger los intereses de los ciudadanos. La construcción democrática es, pues, conjunta, y afecta a todos los países (y a la cooperación entre ellos) sin que ello suponga un cuestionamiento de su soberanía nacional.

Creo que es justo hablar de los resultados electorales en Ecuador, pero, insisto, el sistema y el proceso electorales presentan por sí motivos de interés y reflexión.

domingo, 17 de febrero de 2013

Grandes pensadores

Una cosa bastante curiosa está pasando entre los periodistas y tertulianos habituales en la televisión que se mueven entre la crítica ligera (intentando reflejar el malestar general extendido entre los ciudadanos) y las piruetas retóricas destinadas a legitimar (e incluso fortalecer) el sistema político y económico. Pensamos en cómo los casos de corrupción del PP han sido respondidos por un ejercicio de transparencia en sus cuentas por parte del presidente Rajoy. Así pues, de la financiación irregular y de los sobres se pasa a la transparencia mediante la publicación de las publicaciones de la renta y de ahí a... los salarios de los políticos. El motivo es que algunos tertulianos y periodistas insisten al unísono en que los políticos no cobran demasiado. Sorprendente cómo llegamos de la corrupción del caso Bárcenas a pedir más sueldo para el presidente.

Para entender esta lógica, leamos, por ejemplo, las declaraciones de Nacho Cardero(elconfidencial.com) en la Noche de Ana Ibáñez: "Generalmente la gente dice yo gano más que tú, tú ganas... Pero a ver quién gana menos. Tanto el presidente del gobierno como el señor Rubalcaba, como los ministros ganan poco dinero. Esta es una de las razones por las que gente con talento de la empresa privada no llega al gobierno, no se mete a político porque realmente los políticos ganan poco. Deberían ganar mucho más. Y no hagamos demagogia. Esto debería saberlo la sociedad. Igualmente, cuando tú ganas poco dinero en la política, buscas artificios para lucrarte más y esto en algunos casos también lleva a la corrupción. Es así. Los grandes pensadores decían lo mismo."


En fin. En el mundo de Cardero la gente presume de cuánto cobra y de que cobran más que los demás; la gente con talento es gente que viene de la empresa privada (y que supuestamente se queda ahí ya que la política no les motiva económicamente); la demagogia es estar en desacuerdo con él; la sociedad no sabe todavía lo que él sabe (y habría que decírselo); la corrupción se origina en los escasos salarios recibidos por los políticos que, por lo visto, quieren cobrar como la gente con talento (los de la empresa privada); y no menos sorprendente es que grandes pensadores decían lo mismo que él (lo raro es que no haya dicho que los grandes pensadores decimos lo mismo).

Solución para la corrupción: mejor salario. Solución para la política: más gente con talento de la empresa privada. Y que se olviden de la política los desempleados, los empleados públicos o, peor aun, cualquier persona con vocación de servicio público cuyo único fin sea cobrar más de lo que cobraría en una empresa cazatalentos.