Una cosa bastante curiosa está pasando entre los periodistas y tertulianos habituales en la televisión que se mueven entre la crítica ligera (intentando reflejar el malestar general extendido entre los ciudadanos) y las piruetas retóricas destinadas a legitimar (e incluso fortalecer) el sistema político y económico. Pensamos en cómo los casos de corrupción del PP han sido respondidos por un ejercicio de transparencia en sus cuentas por parte del presidente Rajoy. Así pues, de la financiación irregular y de los sobres se pasa a la transparencia mediante la publicación de las publicaciones de la renta y de ahí a... los salarios de los políticos. El motivo es que algunos tertulianos y periodistas insisten al unísono en que los políticos no cobran demasiado. Sorprendente cómo llegamos de la corrupción del caso Bárcenas a pedir más sueldo para el presidente.
Para entender esta lógica, leamos, por ejemplo, las declaraciones de Nacho Cardero(elconfidencial.com) en la Noche de Ana Ibáñez: "Generalmente la gente dice yo gano más que tú, tú ganas... Pero a ver quién gana menos. Tanto el presidente del gobierno como el señor Rubalcaba, como los ministros ganan poco dinero. Esta es una de las razones por las que gente con talento de la empresa privada no llega al gobierno, no se mete a político porque realmente los políticos ganan poco. Deberían ganar mucho más. Y no hagamos demagogia. Esto debería saberlo la sociedad. Igualmente, cuando tú ganas poco dinero en la política, buscas artificios para lucrarte más y esto en algunos casos también lleva a la corrupción. Es así. Los grandes pensadores decían lo mismo."
En fin. En el mundo de Cardero la gente presume de cuánto cobra y de que cobran más que los demás; la gente con talento es gente que viene de la empresa privada (y que supuestamente se queda ahí ya que la política no les motiva económicamente); la demagogia es estar en desacuerdo con él; la sociedad no sabe todavía lo que él sabe (y habría que decírselo); la corrupción se origina en los escasos salarios recibidos por los políticos que, por lo visto, quieren cobrar como la gente con talento (los de la empresa privada); y no menos sorprendente es que grandes pensadores decían lo mismo que él (lo raro es que no haya dicho que los grandes pensadores decimos lo mismo).
Solución para la corrupción: mejor salario. Solución para la política: más gente con talento de la empresa privada. Y que se olviden de la política los desempleados, los empleados públicos o, peor aun, cualquier persona con vocación de servicio público cuyo único fin sea cobrar más de lo que cobraría en una empresa cazatalentos.

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