lunes, 25 de enero de 2016

Bob Esponja musculoso

En el capítulo ‘Músculo Bob Esponja’, la famosa esponja marina anhela tener un cuerpo musculoso. Incapaz de conseguir ponerse en forma, decide comprar unos musculosos falsos para los brazos (un producto como los que suelen anunciar en teletienda). De repente, la popularidad de Bob Esponja se dispara y consigue el respeto y la admiración del club de los musculosos, los culturistas de Playa Músculo. Pero Bob Esponja tiene pronto un problema: con sus brazos falsamente musculados, no consigue levantar ni un refresco. Así pues, cuando es invitado a un concurso de lanzamiento de peso (en realidad, de ancla), todos descubren el engaño.


Viendo el debate entre Pablo Iglesias y Albert Rivera, organizado por el diario El País, la imagen del musculoso Bob Esponja incapaz de levantar un ancla era similar a la de Rivera incapaz de citar una obra del filósofo Kant. Lo preocupante no era que Rivera recomendara leer a Kant sin haberlo leído él mismo, sino que mostró dificultades para mencionar a cualquier otro filósofo. Aun así, Rivera hablaba de la importancia de la filosofía. Pero la imagen de Rivera rara vez se cuestiona. Más bien, al contrario, es laureada de forma incondicional por todos aquellos que reconocen a uno de los suyos en una versión mejorada (como les pasó a los culturistas de Playa Músculo). Eldiario.es ha publicado, de hecho, que Albert Rivera es el político mejor tratado en los artículos de opinión desde que empezó la campaña electoral.

La imagen de los falsos músculos y Rivera es difícil de disociar. En Zaragoza, Rivera habló de pinchar la ‘burbuja política’. El líder ciudadano explicó: «Se pinchó la burbuja inmobiliaria, la financiera, pero no ha explotado la burbuja política. Es el momento». Se refería, claro está, a la duplicación administrativa, la burocracia, etc. que él identifica como el impedimento para que haya dinero para sanidad y educación. Pero la metáfora no deja de ser sugerente. Si atendemos a su meteórica evolución en estimación de voto y su conversión en cuestión de meses en el líder por excelencia, parece claro que la burbuja política (esos músculos impostados) que se podría explotar en cualquier momento sería precisamente la del propio Rivera y su partido.

En marzo Jorge de Estaban escribió un artículo sobre el dilema de si Rivera debería presentarse a las elecciones catalanas o españolas. De Esteban concluía, ya entonces, que Rivera podría ser el presidente catalán que necesita España. Ni Rivera fue candidato para Cataluña ni ha resultado ser la solución para encontrar un nuevo encaje de Cataluña en España (la propuesta de Ciudadanos no difiere en lo sustancial de la del PP y PSOE). Sin embargo, la idea de presentar a Rivera como presidenciable ya se manejaba cuando las encuestas situaban a Ciudadanos como cuarta fuerza política.

Cuando Podemos irrumpió con fuerza, intentó sustituir las coordenadas políticas derecha-izquierda por las de arriba-abajo, e introdujo otras dos ideas fundamentales: la distinción entre vieja y nueva política y el fin del régimen del 78, debido a la crisis del sistema político pactado durante la transición. El efecto desestabilizador de Podemos difícilmente podría contrarrestarse desde el PP y el PSOE y eso explica el entusiasmo mediático que ha llevado a Rivera a competir (casi) de igual a igual con el bipartidismo. Ciudadanos obvia y aparca las categorías de arriba-abajo (por no hablar de las de derecha-izquierda) y sólo se mueve dentro del eje vieja-nueva política. Por otro lado, la crítica a la transición es desplazada por la reivindicación de Adolfo Suárez (y su reencarnación en Rivera) como figura capaz de liderar armónica y consensualmente un cambio político desde dentro del propio sistema.


 Sorprende, cuanto menos, que no se suela calificar a Ciudadanos de populista: es un partido basado en el liderazgo absoluto de Albert Rivera, su estructura de partido es centralizada y su mensaje político deliberadamente ambiguo. Ahora Ciudadanos ha decidido ser un partido de centro. A principios de este año un 49% de los españoles no sabía dónde ubicarlo ideológicamente. Rivera mismo señala como sus referentes a políticos socialdemócratas como Manuel Valls o social liberales como Nick Clegg. La apuesta por el espacio liberal (para obtener votos de los sectores liberales del PP y del PSOE) ha hecho que Ciudadanos ya no sea de centro-izquierdas (si es que lo fue) y que renuncie a las categorías de izquierda-derecha.

Rivera musculoso ha conseguido impresionar con sus músculos impostados a lo Bob Esponja gracias, en parte, a su gancho mediático y a su liderazgo incuestionable. Ya ha conseguido la admiración de los culturistas de Playa Músculo. Ahora falta que ver si después del 20D, sus músculos, cual burbuja política, explotan para que continúen siendo los del club del Ibex 35 quienes se dediquen a lanzar el peso. Y ya sabemos sobre quienes termina por caer ese peso y quienes cargan con él: los ciudadanos, que no son los mismos que los Ciudadanos de Rivera.

Artículo publicado en el diario La Rioja el 11 de diciembre de 2015.

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